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Lágrimas y exilio: la venezolana que huyó del régimen de Maduro y hoy canta por libertad
Exiliada en San Juan desde hace dos años, vivió con emoción la noticia de la captura de Nicolás Maduro que reavivó la esperanza de volver a una Venezuela libre.
POR REDACCIÓN
Entre lágrimas que no se pueden disimular y una bandera apretada contra el pecho, Wendy González canta el himno de Venezuela en plena Plaza 25 de Mayo, en San Juan. Su voz se quiebra, pero no se detiene. Cada estrofa es un desahogo, un grito contenido durante años. “Es libertad”, dice, casi sin fuerzas, mientras seca sus mejillas y vuelve a mirar al cielo.
Wendy es venezolana y hace dos años tuvo que dejar su país empujada por la dictadura de Nicolás Maduro. No fue una decisión fácil ni planificada. “Salí de Venezuela en menos de un mes. Dejé todo atrás”, cuenta. Compañeras suyas quedaron presas y el miedo se volvió cotidiano. El exilio no fue una elección: fue la única salida.
Llegó a la Argentina y se radicó en San Juan, una provincia que la recibió cuando su vida estaba partida en dos. “Fue un cambio totalmente brusco. Dejar nuestra tierra, la familia, los momentos vividos… es muy fuerte”, relata. Parte de su familia había emigrado antes: su hermana, una sobrina y dos tíos. Otros llevan cuatro u ocho años fuera del país. Venezuela quedó fragmentada en recuerdos y llamadas a la distancia.
Este sábado, la noticia de la captura de Nicolás Maduro sacudió emociones dormidas. Wendy se enteró temprano y lo primero que hizo fue comunicarse con los suyos, en El Tigre, estado Anzoátegui, y en Caracas. “Fue emocionante, muy emocionante. Es un desahogo”, repite. Del otro lado del teléfono hubo alegría, pero también cautela. “Están resguardados, con miedo, porque no sabemos qué puede pasar ahora”.
En la plaza, Wendy no está sola. Rodeada de otros venezolanos, se permite sentir lo que durante años estuvo prohibido: esperanza. El festejo es contenido, atravesado por la memoria del dolor y la incertidumbre del futuro. “Esto es apenas el principio. Todavía falta camino, todavía hay que seguir luchando”, afirma.
Antes de irse, Wendy hace una pausa y mira alrededor. “Le doy mil gracias a la Argentina”, dice con la voz cargada de gratitud. “Nos abrieron las puertas, los corazones. Hoy cantar el himno acá, en esta tierra que nos acogió, es una emoción muy grande”.