La fábrica de galletitas de Albardón decidió otorgar una semana de vacaciones anticipadas a todo su personal como consecuencia del sobrestock de producción y la falta de salida de mercadería en el mercado. La medida rige desde este lunes y busca reducir la acumulación de productos terminados que ya no tienen espacio físico dentro del establecimiento.
Así lo confirmaron desde el Sindicato de la Alimentación, que argumentaron que la planta se encuentra literalmente llena de galletas sin poder comercializar. “No pueden seguir produciendo porque no tienen lugar adentro del establecimiento para seguir”, sostuvieron.
Sin riesgo de despidos, según el gremio
Gabriel Manrique, secretario del Sindicato de Alimentación,aseguró que pese a la compleja coyuntura económica, no hay puestos de trabajo en peligro. La medida de las vacaciones forzadas es temporaria y busca justamente evitar medidas más drásticas.
“Se le ha dado una semana de vacaciones para ver si puede salir esa mercadería terminada, y así reapuntar otra vez, para ver si la semana que viene volvemos a trabajar”, agregó el secretario general, quien además señaló que la empresa planea aprovechar este receso para realizar tareas de mantenimiento y mejoras en las maquinarias, labores que no podían efectuarse con la planta en funcionamiento continuo.
Una fábrica en pleno reordenamiento
El establecimiento, que originalmente pertenecía a la firma Dilexis, fue adquirido en enero de este año por el empresario Juan Carlos Crovella, quien tomó el control tras la salida de las empresas Tía Maruca y Argensan Food. Desde entonces, la planta atraviesa una etapa de reingeniería administrativa y técnica para estabilizar su funcionamiento.
El secretario de Industria de San Juan, Alejandro Martín, respaldó esta lectura y destacó que la nueva gestión ya ha puesto al día las obligaciones salariales con los trabajadores. “Hoy la empresa está en una etapa de reingeniería. Se ha puesto al día con sus obligaciones, sobre todo con el tema de sueldos atrasados de sus empleados”, señaló el funcionario.
Martín también indicó que la planta venía arrastrando varios años sin una conducción firme por parte de sus anteriores dueños, lo que impactó negativamente en su dinámica operativa. “La nueva gestión apunta ahora a profesionalizar procesos y recuperar previsibilidad”, agregó.
La planta cuenta actualmente con un plantel que supera los 290 puestos de trabajo, por lo que cualquier decisión administrativa impacta directamente en decenas de familias albardoneras.
Tanto desde el gremio como desde el gobierno provincial confían en que la semana de receso permita liberar espacio en los depósitos y reactivar la cadena de comercialización. Si todo marcha según lo previsto, los empleados retomarán sus tareas habituales la próxima semana, con la planta operativa y las máquinas puestas a punto.