Lunes 20 de Abril
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Cultura > Amor

Luis Brandoni y su historia de amor con Marta Bianchi que duró 38 años

La trayectoria del intérprete abarcó desde el compromiso social hasta el humor popular y amistades internacionales.

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
El protagonista de La tregua falleció tras una caída doméstica.

El fallecimiento de Luis Brandoni a los 86 años marca el cierre de una época para el espectáculo argentino. El actor, nacido en el Dock Sud, murió este lunes tras complicaciones derivadas de un hematoma subdural. Su formación en el Conservatorio Nacional y su origen humilde, hijo de una cocinera y un bancario, forjaron un carácter que lo llevó a decir que "hubiese querido ser número nueve de River". Sin embargo, su destino estaba en el cine y el teatro, donde debutó tras ser un observador modesto de la realidad.

Su vida privada estuvo marcada por el amor de 38 años con Marta Bianchi. Junto a ella y sus hijas, Florencia y Micaela, enfrentó los años más oscuros del país. El 9 de julio de 1976 ambos fueron secuestrados y trasladados al centro clandestino Automotores Orletti. Brandoni recordó sobre aquel momento que "no sentí miedo porque en un momento me di cuenta que el miedo me paralizaba, y yo no me quería paralizar". Tras ser amenazado por Aníbal Gordon, fue liberado y decidió actuar al día siguiente. Sobre esa resiliencia afirmó que "perdí el miedo y todavía no lo pude encontrar".

En el plano familiar, a pesar de una separación que afectó a su amigo íntimo Raúl Alfonsín, el actor se refugió en su rol de abuelo. "Creo que fui buen papá, pero estoy seguro de que fui mejor abuelo", confesó en sus últimos años. Ese vínculo familiar convivió con amistades de renombre, como la que mantuvo con Robert De Niro desde 1987. El vínculo nació en Nueva York y se selló cuando el estadounidense lo invitó a pasar una Nochebuena. "Eso afirmó nuestra relación", señaló el actor sobre una unión que terminó con ambos compartiendo pantalla en la serie Nada.

Su carrera dejó frases e hitos imborrables, como la escena de las tres empanadas en Esperando la carroza, filmada con seriedad por el "cinismo sobrenatural" del personaje. Brandoni también fue un hombre de firmes convicciones políticas, desempeñándose como diputado y secretario de Actores. Siempre defendió la esencia del teatro sin micrófonos. Sobre su propia partida, fue contundente al expresar su deseo de "morirme de golpe sin molestar a nadie... me voy a morir lo más rápido que pueda para que digan '¡Qué lástima! se fue'". Se retiró cumpliendo su premisa de que "se vive con la esperanza de llegar a ser un recuerdo".

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