Economía
No todo lo que brilla es oro en el acuerdo de Unión Europea y Mercosur
Los países europeos podrían impedir la importación de productos clave como carnes, lácteos y cítricos si afectaran a sus productores locales.
POR REDACCIÓN
La posibilidad de que los países europeos apliquen salvaguardas para proteger a su sector agropecuario, en el marco del acuerdo entre el Mercosur y la UE, despertó alertas entre los productores locales.
Estos mecanismos proteccionistas, una mala palabra para el gobierno nacional, serán discutidos en el Consejo y Parlamento Europeo con anterioridad a la ratificación del acuerdo con el Mercosur.
Serían 24 los productos agropecuarios y agroindustriales que podrían ser beneficiados con estos mecanismos, entre los cuales hay algunos claves para la Argentina. Se incluyen carne fresca, carne bovina enfriada y congelada, carne para ser procesada, carne de ave sin hueso, quesos, leche en polvo, arroz para refinamiento, entre otros como frutas que alcanzan a los cítricos como el limón, las naranjas y las mandarinas.
Las salvaguardias de los países europeos podrían dispararse una vez que se constate que un aumento en las importaciones de estos productos dañan a los sectores productivos locales.
El entusiasmo inicial por la firma del acuerdo parece que duró poco para el agro y no todo lo que brilla será oro puro. Se trata de la modificación inesperada -y unilateral- de una cláusula que podría frenar los beneficios arancelarios para los países de América del Sur, y esto encendió las alarmas en el campo argentino.
Sucede que el capítulo agrícola-ganadero es uno de los más importantes del acuerdo para ambos bandos. Por un lado, los países del Mercosur y, sobre todo, la Argentina, celebraron la posibilidad de ampliar sus exportaciones a un mercado de 450 millones de consumidores con menores aranceles y sin cuotas que limiten los envíos.
Pero, por el otro lado, es el artículo que más preocupa a los países europeos, sobre todo a Francia e Italia, ya que se esfuerzan por proteger sus propios sectores agrícolas y ganaderos.
Entonces, con el objetivo de impedir una “invasión” de productos provenientes del Mercosur, el acuerdo contemplaba una serie de salvaguardias que funcionarían como “airbag” en el caso de que hubiera un ingreso muy superior de granos o cuando sus valores fueran muy competitivos contra los europeos. El bloque europeo podía congelar los beneficios arancelarios hasta que se resolviera la situación.
Entonces, si bien estas salvaguardias estaban incluidas en el acuerdo que se firmó apenas cuatro días atrás, el pasado 17 de enero en Paraguay, la Unión Europea las reforzó sin consenso del Mercosur para asegurar apoyos internos antes de avanzar con la ratificación.
Si bien el tratado ya está firmado por todos los países incluidos, aún deberá ser aprobado también por los parlamentos de cada una de las naciones. En la Argentina, el acuerdo está dentro del temario que deberá abordar el Congreso durante las sesiones extraordinarias, que tendrán lugar desde el 2 hasta el 27 de febrero. El Poder Legislativo local podrá aprobar o rechazar el acuerdo.
Francia aparece como el principal impulsor del endurecimiento de las salvaguardias, en defensa de un sector agroindustrial fuertemente subsidiado y ante el potencial exportador de países como Brasil y la propia Argentina, incluso con retenciones vigentes.
Además, está en discusión la exigencia de que productos como la carne y la soja que ingresen desde América del Sur provengan de campos que no hayan sido deforestados en los últimos años. Desde el sector advierten que cumplir con esos estándares implica mayores costos, sin que Europa esté dispuesta a pagar un precio más alto por ellos.