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Por una Sociedad Civil secularizada

Miguel Montoya Jamed

POR Miguel Montoya Jamed
22 de diciembre de 2020

22 de diciembre de 2020

Un Estado laico 
Una sociedad Civil secularizada 
Lo público no invadido por el dogma

Un Estado, falsamente, secularizado, y una Sociedad Civil no secularizada. Una fuerte religiosidad que atraviesa los comportamientos de la gente, da con claridad cuenta de esto. Y es uno de los determinantes más fuertes en la vulnerabilidad de la Subjetividad de los individuos, que condiciona sus conductas en la relación con el Estado y el poder político.

En el siglo pasado Hegel y Marx, usaron la palabra "enajenación" o "alienación", a un tipo de conducta que les permite a los individuos actuar razonablemente en cuestiones prácticas, "pero que constituye uno de los defectos más socialmente moldeados".

Dice Erich Fromm: "Entendemos por enajenación un modo de experiencia en que la persona se siente a sí misma como un extraño. Podría decirse que ha sido enajenado de sí mismo".

"El hecho es que el hombre no se siente a sí mismo como portador activo de sus propias capacidades y riquezas, sino como una "cosa" empobrecida que depende de poderes exteriores a él y en los que ha proyectado su sustancia vital".

"El mismo fenómeno se da en el culto sumiso a un jefe político o al Estado".

Esto es otro aspecto de la relación de la Sociedad Civil y el Estado.

"Y, de esta suerte, está determinado y tipificado el carácter de nuestra sociedad por la organización estructural de los grandes negocios, por la tecnología de la fábrica para producir en serie y por el grado en que sean realizadas en y por las grandes empresas creencias y esperanzas sociales".

Con este concepto se expone, la relación entre el Mercado y la Sociedad Civil, con la amenaza de ser confundidos o que la lógica de funcionamiento del primero invada, envuelva la lógica de funcionamiento de la Sociedad Civil.

Secularizar la Vida cotidiana, Des-dogmatizar la Vida cotidiana en lo público, es una necesidad de Pensamiento, por lo tanto, una necesidad de Salubridad. Y a estas necesidades, es inherente: una necesidad de Libertad.

Los individuos nos desarrollamos en lo público. Somos en nuestro trabajo, en nuestro oficio, en el territorio público. O sea, en este territorio nos constituimos como Sujetos Productivos. Y en lo público, fundamentalmente, nos constituimos en Sujetos Cognoscentes. 

Cuando digo lo público, hablo de las calles, las plazas, el Congreso de la Leyes, hablo de donde está la Propiedad Social. Y enuncio la esencialidad de lo público, cuando hablo de la Escuela Pública, de la Universidad Pública. Por lo tanto: en lo público debe estar vigorizada la Razón, porque el Individuo se desarrolla en lo público. En lo público, soy mecánico, en lo público soy profesor, en lo público soy agricultor.

Y donde debe estar vigorizada la Razón hay una invasión del dogma. Lo público es invadido por el más acuciante de los dogmas. Que es el dogma religioso.

En la calle, en la plaza, en los edificios públicos hay una virgen, un santo. En la Escuela pública, que es laica, hay ceremonias religiosas. Autoritariamente.

Secularizar la esencialidad de lo público

En la esencialidad de lo público como debe ser la Universidad, dominio del pensamiento, del conocer, de la Palabra, de la Universalidad de las Ideas, del Implacable preguntar. Ahí, también, hay una gruta o una virgen con una vela, en las facultades. En las aulas de las Escuelas, encima del pizarrón suele haber una cruz con o sin el cristo, es lo mismo. En un ámbito que debe ser de total higiene respecto del dogma, de plena libertad, de plena Voluntad, donde se está formando el Sujeto del Conocer. 

Eso es una invasión, propia del autoritarismo del dogma, del miedo, de la culpa, del desprecio por el Pensamiento, del desprecio del Deseo.

La religión, como la sexualidad, son del orden de lo privado. Cada culto religioso tiene un ámbito de ejercicio: los católicos tienen las iglesias, los musulmanes las mezquitas, los judíos…….Y además tienen sus escuelas confesionales y pueden obtener títulos profesionales en sus ámbitos confesionales.

Entonces: porqué la invasión en la Escuela Pública, porque la invasión en las calles y en las plazas, porque la invasión donde está la Propiedad Social.

Porqué en los edificios públicos. 

El colmo de esa invasión es la que provoca ese dogma en la Universidad 
Claro: esto sólo se puede responder desde la Razón. Esto solo se puede responder desde lo Público.

Aunque el artículo 2 de la Constitución Nacional, diga, que: “El gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano”.
Por el desarrollo y la salubridad de los Individuos debemos secularizar la Vida Cotidiana en lo público. Debemos des-dogmatizar la Vida cotidiana en lo público.

En lo público se desarrolla el Individuo, por lo tanto: en lo público debe estar vigorizada la Razón.
 

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