Economía
Preocupación por las proyecciones negativas en la industria y el comercio
Qué dicen las proyecciones de las cámaras empresariales del país. De acuerdo a los informes privados, se espera más recesión en la actividad económica.
POR REDACCIÓN
A pocas semanas de iniciar el 2026, la industria y el comercio argentino ya están midiendo los primeros indicadores económicos y de acuerdo a sus mediciones, las expectativas son más bien pesimistas.
De acuerdo a informes preliminares, se espera un nuevo ciclo de ventas entre bajas y moderadas.
En el ámbito fabril, la Unión Industrial Argentina (UIA) dio cuenta esta semana de dos fuertes caídas de la producción en el cierre del año. El sector se derrumbó un 8,7% promedio en noviembre y un 3,5% en el último mes del año graficando la bajísima dinámica del mercado interno.
En la comparación de noviembre de 2025 contra noviembre de 2024 el panorama fue desolador, con caídas de hasta el 24,6% (bienes durables y semidurables) y del 17,6% (textiles, calzado y cuero). Las industrias de consumo masivo cayeron en promedio 6,8% interanual.
En diciembre hubo actividades que lograron ingresar un poco más de oxígeno, como las que dependen de la construcción o las ventas de maquinaria agrícola e industrial, pero los niveles siguen estando muy por debajo de los de 2022 y 2023.
El análisis de la entidad es contundente: “La actividad industrial aún se encuentra estancada en los mismos niveles del cuarto trimestre de 2024 y en torno al 9% por debajo de 2022”, lo que abona las sospechas de que este año va a ser muy difícil ver algo parecido a una recuperación de las ventas.
Los metalúrgicos difundieron en la semana su encuesta sectorial en la que ocho de cada 10 empresarios respondieron que no manejan expectativas de cambio positivo de su situación en el próximo trimestre que concluye en marzo.
Con los datos de diciembre sobre la mesa y una resonante caída superior al 7% interanual en diciembre, sólo un 21% de los consultados en ese ámbito de la producción nacional respondió que prevé un crecimiento de su actividad, una mayor demanda del mercado interno y más ruido de máquinas funcionando en las fábricas de todo el país.
En una medición similar de la industria de la indumentaria, sólo el 10% de los consultados proyectó una mejora de sus ventas en los meses que vienen.
La consultora Orlando Ferreres y Asociados advirtió que en 2026 la industria volverá a ser uno de “los sectores más expuestos a las tensiones de la apertura comercial” y que los rubros menos competitivos se tienen que preparar para un período de alta vulnerabilidad.
En 2025 las importaciones aumentaron un 30,5% interanual, con subas del 53,3% en el ingreso de bienes de consumo y del 10,1% en la llegada de bienes intermedios; además, las importaciones de vehículos treparon un 110% y las de piezas y accesorios un 18,9 por ciento. Todos ingredientes que se agitan en la coctelera de la industria nacional y complican las perspectivas para el año recién comenzado.
Para Ferreres, la caída industrial de diciembre fue del 5,7%, peor que la que registró la UIA, y, junto con la presión de las importaciones, el segundo factor de preocupación serán los bajísimos niveles de compras de las familias, que hacen prever meses muy difíciles para los sectores de alimentos, bebidas, tocador, limpieza y otros que sueñan con la vuelta de las compras a niveles de años anteriores, como los fabricantes de electrodomésticos y electrónica de consumo.
Malos vientos para el comercio
En tanto, en el sector comercial, el panorama tampoco es prometedor. El 64,9% de los empresarios que respondieron a la encuesta de tendencias de negocios de supermercados y mayoristas del Indec vaticinó que su situación comercial futura permanecerá igual en el primer trimestre, consolidando el estancamiento de las ventas. En tanto, el 15,6% consideró que su actividad empeorará y un 19,5% aseguró que espera una mejora.
Para el 55,8% de los empresarios consultados del sector comercial, el factor más limitante de la actividad fue la demanda, mientras que un 28,6% apuntó contra el costo laboral.
La competencia interna del sector no es percibida como un condicionamiento en una proporción relevante.