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Quién es el famoso actor que fue obligado a trabajar como stripper
El actor recordó sus cinco experiencias en boliches y la extraña primera vez en una noche exclusiva de mujeres.
POR REDACCIÓN
Luciano Cáceres pasó por el programa Las chicas de la culpa y dejó a todos sin palabras al contar una historia que pocos conocían sobre sus años de mayor fama. Lejos de los sets de filmación, el actor reveló que aceptó realizar presencias en boliches porque tenía un objetivo muy claro: juntar el dinero necesario para terminar la losa de su casa. Según explicó sobre aquel momento de su vida, "me parecía raro ganar toda esa plata en una hora", lo que lo llevó a aceptar estas propuestas laborales fuera de la actuación.
La primera de estas experiencias ocurrió en un local de la zona sur del conurbano y fue un choque de realidad inmediato para él. Al entrar al lugar, el intérprete no pudo evitar pensar "Dios mío, esto va a ser muy duro", mientras se encontraba en medio de lo que se denomina una "noche de mujeres". El panorama era impactante y el actor lo describió sin vueltas al recordar que "cuando llego, había cinco strippers con 'la cuestión' al aire, encremados, que iban pasando".
El clima en el boliche era de una intensidad total y el propio invitado admitió que "había mucha excitación ahí". En medio de ese contexto, tuvo una charla muy bizarra con el propietario del establecimiento sobre uno de los bailarines del show. Cáceres relató que "me acuerdo que el dueño me dijo 'Marcelo era así chiquitito, tenía un cosito así chiquitito, pero le dimos papa y mirá cómo está'", una frase que lo dejó completamente impactado. Su respuesta interna ante semejante escena fue contundente ya que simplemente confesó que "me asusté".
En total, el actor realizó este tipo de tareas en cinco oportunidades, aunque ninguna fue tan fuerte como aquella primera velada. El evento seguía una lógica comercial muy específica donde, cerca de las tres de la mañana, el ambiente cambiaba por completo. Él mismo detalló que "se abría otra puerta y entraban los que sabías que las mujeres quedaban en un estado en el que podían ligar", permitiendo el ingreso de los hombres al local. A pesar de lo insólito de los recuerdos, el esfuerzo valió la pena para su hogar y concluyó con alegría que "quedó muy bien".