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Sergio Cigana ya radicó la denuncia por el incendio en la PTA
Tras el devastador siniestro en la planta, el director del PTA Sergio Cigana radicó la denuncia y ratificó que el fuego fue intencional.
Tal como lo adelantó este lunes en diálogo con DIARIO HUARPE, el director de la Planta de Tecnologías Ambientales (PTA), Sergio Cigana, confirmo que hizo efectiva la presentación de una denuncia formal ante las autoridades policiales para que se investigue a fondo el origen del incendio de grandes proporciones que azotó las instalaciones este fin de semana. El funcionario ratificó sus graves sospechas sobre la intencionalidad del siniestro, calificándolo como un acto de sabotaje planificado, y espera que la investigación judicial permita dar con el o los responsables materiales e intelectuales del hecho.
El incidente comenzó a reportarse alrededor de las 11:00 de la mañana del pasado domingo 26 de abril en el predio ubicado en la intersección de Calle 5 y Pellegrini, en el departamento de Rivadavia. Lo que inicialmente se percibió como una densa columna de humo negro visible desde diversos puntos del Gran San Juan, pronto se reveló como una tragedia económica y ambiental sin precedentes para la provincia. El fuego demandó más de 24 horas de trabajo ininterrumpido por parte de 14 efectivos de Bomberos de la Policía, Bomberos Voluntarios y personal de Protección Civil para ser controlado.
Tres focos y un comportamiento "antinatural" del fuego
Para la dirección de la planta, las pruebas de que el incendio no fue un accidente son contundentes. Cigana, 48 horas después de lo suicedido, fundamenta su postura en anomalías detectadas desde el primer momento. Según relató el director, el fuego se activó de manera simultánea en tres focos distintos y sectorizados dentro del predio. Esta observación coincide con los reportes de los Bomberos, quienes al arribar detectaron al menos dos focos sin conexión física entre sí, lo que descarta una propagación natural por chispas o viento.
Uno de los detalles más llamativos y sospechosos mencionados por Cigana es la selectividad de las llamas. "El incendio pasó por arriba de matorrales secos sin prenderlos fuego, para ir a quemar directamente el patio de acopio", denunció el funcionario. Esta trayectoria del fuego resulta científicamente inexplicable bajo condiciones normales, ya que el bosque nativo y los arbustos secos que separan la escombrera del patio de acopio —una distancia de entre 500 y 600 metros— deberían haber servido de combustible inmediato si el factor hubiera sido el viento.
Además, Cigana subrayó una cuestión técnica fundamental: el material compactado es sumamente difícil de incendiar accidentalmente. Al estar el cartón y el plástico prensado en fardos, la falta de oxígeno entre sus fibras impide una combustión rápida; por el contrario, requiere un esfuerzo deliberado y tiempo para que el fuego penetre y se estabilice. "Esto es muy raro; el fuego no actúa así de forma natural", sentenció el director, sugiriendo que quien lo hizo sabía exactamente cómo y dónde atacar para causar el máximo daño posible.
Un golpe de 60 millones al esfuerzo de la gestión ambiental
El balance del siniestro es devastador desde el punto de vista financiero y operativo. Cigana confirmó que las pérdidas materiales se estiman en aproximadamente 60 millones de pesos. Este capital no representa solo dinero, sino meses de trabajo de clasificación y compactación de residuos que ya estaban listos para ser reinsertados en el mercado.
Las llamas consumieron más de 100 toneladas de cartón prensado, además de importantes cantidades de plástico, PVC, tergopol y fardos de aluminio. Lo más doloroso para la administración de la PTA es que gran parte de este material ya tenía compromisos de venta pactados para esta misma semana. "Nos han quemado el esfuerzo de meses. Teníamos una venta planificada y acuerdos con empresas de La Rioja, Mendoza y San Luis que estaban interesadas en nuestro material", lamentó Cigana con indignación.
Desmentidas sobre neumáticos y el trasfondo político
Ante diversas versiones que circularon en redes y algunos medios, Cigana fue tajante al desmentir que el origen del humo tóxico fuera la quema de un acopio de neumáticos. Aclaró que durante la gestión actual se retiraron 30 bateas de cubiertas que fueron trasladadas para su tratamiento y recuperación como caucho molido. Actualmente, la planta solo conserva algunas cubiertas para señalización de caminos, pero de ninguna manera existía un acopio que justificara la magnitud del humo observado.
La justicia tras los rastros de los responsables
Tras la extinción de las llamas, la etapa operativa ha dado paso a la judicial. Sergio Cigana confirmó que la denuncia formal fue radicada en la Comisaría 34 para que los peritos y la justicia investiguen fehacientemente el origen de los focos ígneos. Mientras tanto, el personal de la planta y maquinaria pesada continúan trabajando en el lugar removiendo las toneladas de residuos carbonizados para asegurar que no existan brasas ocultas bajo los fardos que puedan reactivar el fuego.