POR REDACCIÓN
04 de octubre de 2019
El tribunal Oral y Federal de Mar del Plata inició dio inicio esta tarde al debate en el que se juzga a un pastor de nacionalidad chilena, acusado junto a su pareja de por lo menos 37 casos en los que captó a personas en condiciones de vulnerabilidad para explotarlas laboralmente y de abusar de tres de ellas. El Tribunal integrado por los jueces Roberto Falcone, Mario Portella y Alfredo Ruiz Paz, dio comienzo pasadas las 13 al debate oral contra el “pastor” Isaías Nelson Hurtado (51), quien llega al juicio en calidad de detenido desde hace 3 años en la cárcel federal de Ezeiza y a su pareja, Patricia Padilla Coronado (52), en libertad y residiendo en la zona de Alem, en la ciudad de Mar del Plata. Tras la lectura de requerimiento por parte de la fiscalía a cargo de Juan Manuel Pettigiani, el tribunal les concedió a ambos imputados el derecho de declarar, pero tanto el pastor como su pareja se negaron a hacer uso de su palabra. Durante el debate se ventilaran los hechos en el que el pastor Hurtado y su pareja Coronado, captaron por lo menos a 37 personas a través de un mensaje de fe religiosa para reducirlas a la servidumbre y explotarlas laboralmente. Las víctimas, según la acusación, eran "desapoderadas" de sus bienes y se las endeudaba a través de la obtención de créditos para luego entregar el dinero para las necesidades del templo. Hurtado, que decía ser “el apóstol”, está además acusado de abusar sexualmente de tres mujeres y haber intentado abusar de otra. "Mi esperma está ungido por Dios", "Dios me eligió para estar con vos y seas mi esposa" o "Dios me eligió para que sea el padre espiritual de tus hijos y así logres la espiritualidad", eran algunos de los dichos que se ventilaron en la audiencia de hoy que usaba el "pastor" para engañarlas y lograr tener relaciones sexuales con sus víctimas. En tanto que para despojarlas de bienes que tenían algunas de sus víctimas o para que sacaran créditos y le dieran el dinero, les expresaba "hay que poner las propiedades a los pies de Dios", o "necesitamos el dinero para mantener el templo y para necesidad de Dios". La acusación del ministerio Público contra los dos imputados se produce bajo los delitos de trata de personas con fines de explotación laboral agravado por el uso de engaño, fraude, violencia, amenaza y otros medios de intimidación y coerción.
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