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Cómo es Atenea, el microsatélite argentino que viajará en Artemis II
Fruto de un trabajo de varias universidades y organismos públicos, el artefacto va incluido a la nave Orion en la misión histórica de la NASA. Será desplegado en el espacio profundo. Su función es clave para futuras exploraciones.
Por Raúl Caliva Hace 2 horas
La NASA tiene en marcha su nueva fase en la exploración espacial con el lanzamiento de la misión Artemis II, el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna desde el programa Apolo de 1972.
En este contexto, Argentina participa directamente en la misión con la carga de un microsatélite llamado ATENEA, es un desarrollo científico y tecnológico nacional que es parte de la misión Artemis II.
La nave Orion realizará un vuelo de prueba de aproximadamente diez días, durante el cual no solo se evaluarán sistemas de soporte vital, sino que también se desplegarán instrumentos científicos.
Entre ellos, se destacan cuatro microsatélites del tipo CubeSat. Uno de ellos es ATENEA, desarrollado en Argentina en apenas un año y medio, en un esfuerzo conjunto de instituciones públicas y universidades.
Tecnología y conocimiento argentino
ATENEA es un microsatélite de pequeñas dimensiones —equivalente a dos cajas de zapatos apiladas— pero con objetivos tecnológicos ambiciosos. Fue desarrollado a partir de un trabajo colaborativo liderado por la Comisión Nacional de Energía Atómica, con participación de la Universidad de Buenos Aires, la CONAE, VENG S.A., el Instituto Argentino de Radioastronomía, la Universidad Nacional de La Plata y la Universidad Nacional de San Martín.
Dentro de ese esquema, la Facultad de Ingeniería de la UBA tuvo un rol central en el desarrollo de componentes clave. Entre ellos, el cargador externo de batería, el medidor interno de radiación y parte del experimento científico principal.
El satélite argentino viajará junto a otros tres CubeSats internacionales: TACHELES (Alemania), K-RadCube (Corea) y Space Weather CubeSat-1 (Arabia Saudita). Todos ellos serán transportados en el Orion Stage Adapter, una estructura que conecta la cápsula con el cohete SLS.
Una vez en vuelo, los microsatélites serán liberados automáticamente a unos 70 mil kilómetros de la Tierra, lo que marcará un récord para la actividad espacial argentina, muy por encima de las órbitas habituales donde operan satélites nacionales.
Qué se estudiará en el espacio profundo
El objetivo principal de ATENEA es la validación de tecnologías críticas para futuras misiones espaciales, en un entorno mucho más exigente que el de la órbita baja terrestre.
Uno de los experimentos clave será intentar captar señales de GPS desde una altitud superior a la de los propios satélites de navegación, un desafío técnico que podría mejorar los sistemas de posicionamiento en misiones de espacio profundo.
Además, el microsatélite analizará la radiación espacial mediante sensores de silicio. Estos estudios permitirán comprender cómo impacta la radiación en componentes electrónicos y materiales biológicos simulados, información fundamental para la seguridad de astronautas en misiones prolongadas.
Equipo del Proyecto ASTAR (UBA)
Otro de los aspectos centrales será la comunicación. ATENEA buscará validar enlaces de largo alcance con estaciones terrestres, en condiciones donde las señales son extremadamente débiles.
Una vez liberado, el satélite activará su sistema de orientación, desplegará paneles solares y comenzará a recolectar datos. Su funcionamiento está optimizado para las primeras 20 horas, correspondientes a su órbita inicial.
Debido al tipo de trayectoria —una órbita altamente elíptica—, su vida útil será limitada. Con el paso del tiempo, descenderá progresivamente hasta reingresar en la atmósfera terrestre, donde se desintegrará.