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Fisioterapia oncológica: clave para mejorar calidad de vida
Las kinesiólogas Diana Campillay y Florencia Arroyo explican cómo la fisioterapia oncológica mejora la calidad de vida desde el diagnóstico.
Por Brenda Uñate Hace 2 horas
La fisioterapia oncológica dejó de ser un complemento opcional para convertirse en una herramienta central en el tratamiento del cáncer. Así lo explicaron en el programa Salud & Bienestar, emitido por HUARPE TV, donde “Nos visitan las licenciadas Diana Campillay y Florencia Arroyo, kinesiólogas y fisioterapeutas”, quienes detallaron el rol clave de esta disciplina en cada etapa de la enfermedad.
Desde el inicio, las especialistas fueron claras: la intervención no debe esperar. “Es súper importante destacar que se da inicio con la fisioterapia oncológica desde el diagnóstico de la patología”, señalaron. Este abordaje temprano, conocido como prehabilitación, permite preparar al paciente física y funcionalmente para enfrentar tratamientos como quimioterapia, radioterapia o cirugía.
La fisioterapia oncológica forma parte de un enfoque integral. “El paciente ya no va solamente con el oncólogo, es un equipo interdisciplinario”, explicaron, destacando la articulación con profesionales de la salud mental, nutrición y actividad física. El objetivo es acompañar al paciente en todo el proceso: desde el diagnóstico, durante el tratamiento y también en la etapa de recuperación o cuidados paliativos.
Intervenir a tiempo mejora el pronóstico
Uno de los principales aportes de la fisioterapia oncológica es anticiparse a las secuelas. “Sabemos que desde el momento del diagnóstico ya podemos prever que va a haber un deterioro funcional”, explicaron. Por eso, la evaluación inicial resulta clave para diseñar un plan personalizado según la condición física, el tipo de cáncer y el tratamiento indicado.
Entre los beneficios, destacaron la reducción del dolor, la fatiga y la pérdida de movilidad, síntomas frecuentes en pacientes oncológicos. “Vamos a evitar fatigas musculares, trabajar en la prevención del dolor y mejorar la calidad de vida”, afirmaron.
También remarcaron la importancia del ejercicio terapéutico adaptado. Lejos de ser perjudicial, el movimiento es fundamental. “El movimiento es salud”, subrayaron, y aclararon que no se trata de rutinas intensas, sino de actividades progresivas y personalizadas. “Con solo caminar una vuelta a la cuadra ya es ganancia”, ejemplificaron.
En el caso de cirugías, la intervención kinésica permite una recuperación más rápida y evita complicaciones. “Nuestro trabajo es procurar calidad de vida y reinsertarlo lo más pronto posible a su rutina”, indicaron.
Derribar mitos para mejorar la calidad de vida
Uno de los mayores desafíos sigue siendo cambiar creencias arraigadas. “El miedo más grande que tiene un paciente es que piensa que se va a lastimar o que la fatiga va a ser peor si se mueve”, explicaron. Sin embargo, la evidencia científica demuestra lo contrario.
“El ejercicio terapéutico dirigido incluso tiene un efecto preventivo”, señalaron, y citaron estudios que indican mejoras en la fuerza muscular, el sueño y la autonomía. Además, puede reducir complicaciones asociadas al tratamiento.
Otro aspecto clave es el manejo del linfedema, una acumulación de líquido que puede aparecer tras la extirpación de ganglios linfáticos. En estos casos, la prevención y la educación del paciente son fundamentales. “Tenemos que enseñar a discriminar los primeros síntomas, porque eso marca un buen pronóstico”, explicaron.
Las especialistas también hicieron hincapié en no normalizar el dolor. “El dolor no hay que naturalizarlo, tenemos herramientas para tratarlo”, afirmaron. En este sentido, destacaron la importancia de consultar y trabajar con profesionales especializados en oncología.
El mensaje final fue claro: el movimiento, cuando está bien indicado, es parte del tratamiento. “Un paciente informado es un buen paciente”, concluyeron, invitando a derribar mitos y a incorporar la fisioterapia oncológica como aliada en el camino hacia una mejor calidad de vida.