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Homicidios y robos bajan a mínimos históricos en Argentina
Las tasas de homicidios dolosos y de robos en Argentina cerraron 2025 con marcadas disminuciones, llegando a los valores más bajos de la serie histórica oficial para ambos indicadores.
POR REDACCIÓN
Las estadísticas preliminares del Ministerio de Seguridad de la Nación revelan una caída significativa de los principales indicadores delictivos en Argentina durante 2025, con homicidios dolosos y robos en niveles históricos bajos, según informó la ministra Alejandra Monteoliva en una presentación oficial que destacó el comportamiento de la violencia y la criminalidad en el país.
La tasa de homicidios dolosos (los asesinatos cometidos con intención) se ubicó en 3,7 cada 100.000 habitantes en 2025, una baja de 5,6 % respecto al año anterior (4,4 en 2023) y el valor más bajo de toda la serie oficial, consolidándose por segundo año consecutivo en mínimos históricos. En números absolutos se contabilizaron 1.705 víctimas, comparadas con 2.047 en 2023.
El descenso de los homicidios no fue homogéneo en todo el país, sino que se observó una mejora en 15 de las 24 jurisdicciones provinciales, y se concentró mayormente en zonas incluidas en el Plan 90-10, que redujo el núcleo territorial donde ocurren la mayoría de estos delitos. El Gobierno destacó también que Argentina mantiene una de las tasas más bajas de la región en este indicador.
En cuanto a los robos, tanto simples como agravados, el informe oficial señala una caída interanual del 20,8 %, de 1.007 hechos cada 100.000 habitantes en 2024 a 798 en 2025, representando también el nivel más bajo de toda la serie estadística fuera del contexto excepcional de 2020, cuando las restricciones por la pandemia afectaron la circulación y los registros.
La ministra Monteoliva subrayó que esta reducción de delitos es un dato “fundamental porque cada vida y cada víctima cuenta”, y destacó los avances en materia de políticas de seguridad, así como también el impacto de operativos específicos y del despliegue de fuerzas federales en zonas de alta conflictividad.
Analistas y autoridades coinciden en que estas cifras representan una tendencia positiva en la seguridad pública, aunque advierten que el desafío continúa, con necesidades de consolidar los avances y mantener la tendencia descendente de los delitos para mejorar la percepción y la realidad de seguridad de la población