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Industria metalúrgica: la caída es sostenida y la capacidad ociosa está en mínimos
Un informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos muestra que la actividad cerró 2025 con números negativos, caída de producción y uso de capacidad instalada en niveles históricos, reflejo de una crisis profunda del sector.
POR REDACCIÓN
La industria metalúrgica argentina continúa atravesando uno de sus peores momentos históricos, con cifras en rojo tanto al cierre de 2025 como en comparaciones recientes. Según el último informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra), el sector cerró el año pasado con una caída interanual de 0,9 %, tras una baja acumulada aún mayor en 2024, y registró una caída de 7,1 % en diciembre respecto al mismo mes del año anterior.
El uso de la capacidad instalada cayó al 44 %, uno de los niveles más bajos de la serie histórica, lo que indica un fuerte subutilización de plantas y equipos productivos.
Los números reflejan la profundidad de la recesión en la metalurgia, uno de los pilares de la industria manufacturera argentina, que provee insumos a sectores clave como automotriz, construcción, maquinaria y energía.
La contracción sostenida está acompañada por un contexto de menor consumo interno, aumento de importaciones y repunte de compras externas que compiten con la producción local, factores que presionan aún más a las empresas del sector.
La crisis no solo se percibe en la producción, sino también en el desempeño de los distintos subsectores metalúrgicos. Subramas como fundición, equipo eléctrico y autopartes registraron reducciones en su actividad, mientras que la industria en general opera varios puntos por debajo de sus picos recientes.
El escenario adverso se traduce además en empleos menos dinámicos y en dificultades para sostener la actividad de las pymes metalúrgicas, que representan gran parte del entramado productivo. La caída acumulada y la baja utilización de la capacidad instalada ubican al sector en un punto crítico que exige respuestas de política industrial para intentar revertir la tendencia.
En resumen, la metalurgia argentina no encuentra señales claras de recuperación, con un cierre anual en negativo, fuerte caída de la producción y cifras de uso de capacidad que evocan los peores momentos de otros trimestres de contracción económica reciente.