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Lactancia materna: claves y mitos en los primeros días del bebé
La puericultora Paula Busso explica cómo iniciar la lactancia, detectar problemas y derribar mitos en los primeros días.
Por Brenda Uñate Hace 2 horas
En el programa Salud & Bienestar, emitido por HUARPE TV en el 19.2 de la TDA, Kick y YouTube, la licenciada Paula Busso, enfermera y puericultora, abordó uno de los momentos más sensibles para madres y recién nacidos: los primeros días de lactancia. Con un enfoque claro y cercano, la especialista destacó la importancia de la información y el acompañamiento para atravesar esta etapa clave.
“La lactancia materna es el mejor alimento que le podemos brindar a nuestros bebés”, afirmó Busso, y subrayó que el inicio suele ser el momento donde aparecen las principales dudas y dificultades. En ese sentido, insistió en la necesidad de desmitificar creencias arraigadas y brindar herramientas concretas a las familias.
El inicio: calostro, dudas y señales
Durante los primeros días, el cuerpo materno produce calostro, un líquido espeso y amarillento que, aunque escaso, es suficiente para el recién nacido. “Sale muy de a poquito y esto está relacionado a que el bebé tiene el tamaño de estómago de una cereza”, explicó la especialista.
Este punto suele generar preocupación en muchas madres, que creen que el bebé no se alimenta lo suficiente. “Es en este momento cuando por ahí se cree que los bebés están quedando con hambre o que necesitan reforzar con mamadera, y eso es un mito”, aclaró.
El proceso biológico también acompaña este inicio. Tras el parto, el cuerpo activa la producción de leche. “Es en este momento en el que las mamás nos quedamos listas para dar la teta”, indicó Busso, remarcando que lo ideal es iniciar la lactancia inmediatamente después del nacimiento.
Uno de los indicadores fundamentales para saber si la lactancia va bien es la ausencia de dolor. “La lactancia materna no debe doler, no es un sufrimiento”, enfatizó. Además, explicó que un buen agarre implica que el bebé abarque no solo el pezón sino también la areola y que su boca esté bien abierta.
Cuando aparecen dificultades
Un mal agarre puede generar dolor en la madre y afectar la alimentación del bebé. “El problema más grave es que la transferencia de leche no va a ser la correcta”, advirtió Busso. Esto puede derivar en pérdida de peso, irritabilidad o incluso ictericia en el recién nacido.
Ante estas señales, la recomendación es clara: consultar a tiempo. “Lo primero que debería hacer una mamá es buscar ayuda y no dejarse estar”, sostuvo.
En este sentido, el rol de la puericultora es clave. Su trabajo no solo se centra en la técnica, sino también en el acompañamiento emocional. “Nos enfocamos mucho en empatizar con las mamás y brindar apoyo”, explicó.
También desmintió uno de los mitos más extendidos: que el dolor es parte normal del proceso. “Muchas veces te dicen ‘te va a doler porque es así’, y no, eso no es cierto”, afirmó.
Mitos, entorno y emociones
La lactancia está rodeada de creencias que pueden dificultar la experiencia. Desde la idea de que “no alcanza la leche” hasta que el frío puede cortarla, Busso fue contundente: “Las mamás tenemos el cuerpo perfecto para poder dar la teta y no necesitamos otra preparación que no sea información”.
Otro aspecto fundamental es el acompañamiento del entorno. “La mamá tiene que ocuparse de su bebé y el resto de la familia debe sostenerla”, explicó. Ese sostén puede traducirse en tareas cotidianas, apoyo emocional o simplemente estar presente.
El estado emocional también influye, aunque no de la forma en que muchas veces se cree. “Es un mito que la tristeza se transmite por la leche, pero sí puede afectar momentáneamente la producción”, señaló. Esto se debe a la oxitocina, una hormona clave en la lactancia.
Finalmente, Busso recordó que la lactancia es un proceso que requiere tiempo, paciencia y contención. “Un bebé debería alimentarse entre 8 y 12 veces por día, entonces si hay dolor, puede transformarse en una experiencia muy difícil”, advirtió.
Por eso, el mensaje final fue directo: “El mayor consejo es que busquen ayuda”. En una etapa donde todo es nuevo, el acompañamiento profesional puede marcar la diferencia entre una experiencia frustrante y una vivencia saludable tanto para la madre como para el bebé.