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Llega una delegación del FMI para reunirse con el Gobierno y la oposición

En el Gobierno esperan la aprobación del próximo desembolso de US$5.400 millones. 

POR REDACCIÓN

23 de agosto de 2019

Los dos principales funcionarios para la Argentina en el Fondo Monetarion Internacional (FMI), Alejandro Werner y Roberto Cardarelli, aterrizarán en Buenos Aires para medir la nueva coyuntura que dejaron las primarias presidenciales, evaluar las últimas medidas y discutir los planes del Gobierno, y empezar a perfilar el futuro del acuerdo stand-by por US$ 56.000 millones con el organismo, la única línea de financiamiento externa que le queda al país.

El viaje de Werner y Cardarelli está signado por el escenario político creado por las primarias presidenciales, que dejaron al candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández, como un virtual presidente electo, el favorito para ganar las elecciones del 27 de octubre.

Werner y Cardarelli se reunirán con el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza -a quien ya conocen-, y, también, con los "asesores económicos" de Fernández y el resto de los candidatos presidenciales, indicó un vocero del Fondo.

El viaje es la primera señal concreta a la Argentina y al Gobierno desde las primarias por parte del Fondo, que optó por el silencio y se ha mantenido bajo un fuerte hermetismo: no hubo respaldos ni advertencias -públicos, al menos- sobre las medidas anunciadas por el presidente, Mauricio Macri, para morigerar el impacto de la crisis, o por el Banco Central para contener al dólar.

Las primarias cambiaron los planes. Cardarelli, jefe de misión para la Argentina en el FMI, tenía previsto viajar para realizar la quinta auditoría del programa, que abarcaba las metas fiscales del segundo trimestre, que el Gobierno cumplió, y el avance del programa monetario, que estaba encaminado. Con eso, el Gobierno descontaba recibir el próximo giro previsto para septiembre, por US$5.400 millones.

Pero las elecciones ofrecieron un amplio rechazo a la política económica del gobierno de Mauricio Macri, ungida por el Fondo con el mayor préstamo en la historia del organismo. El último castigo de los inversores a los activos argentinos llevó el dólar cerca de los $60, profundizando la crisis, y pulverizó el valor de los bonos de la deuda, estacionados en terreno de default. Ese derrape complicó el programa. El último informe de Cardarelli ya advertía que el plan enfrentaba "significativos riesgos", y que la sustentabilidad de la deuda permanecía "altamente vulnerable" a golpes del mercado.

El futuro del plan quedó bajo un manto de incertidumbre. La quinta auditoría, por ahora, quedó en el limbo. La quinta auditoría, por ahora, quedó en el limbo: el FMI sólo indicó que el viaje busca "analizar los recientes acontecimientos económicos y financieros y los planes de políticas del gobierno", sin mencionar la revisión. La principal inquietud es qué ocurrirá con esa tarea, y, por ende, con el giro por US$ 5400 millones, crucial para sostener la estabilidad de la economía en los próximos meses. El Gobierno y el Fondo, se prevé, buscarán en los próximos días encarrilar esa discusión, y mantener con vida el programa, una tarea a la que comenzará a abocarse, desde hoy, Lacunza y su equipo junto a Cardarelli.

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