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Mauricio Figueroa, el sanjuanino heredero de la Siambretta que fue clave en su vida familiar

El hombre tiene 45 años y sueña con dejársela a su hijo.

Mauricio arriba de la Siambretta que está en su familia desde hace años. Foto: Mariano Martín / DIARIO HUARPE.

POR Facundo Merenda SEGUIR
09 de octubre de 2020

09 de octubre de 2020

No sabe los años exactos que tiene, ni cuándo la adquirió su abuelo, pero lo que sí tiene claro es que la Siambretta forma parte de la historia de su familia. Mauricio Figueroa tiene 45 años y su vida la hizo arriba de la moto. Es la tercera generación que usa el vehículo para recorrer las calles de San Juan.

El rodado lo adquirió su abuelo, Oscar Figueroa (p). Si bien no tiene la fecha precisa, dice que más o menos hace más de 60 años. Los papeles originales quedaron entre los escombros de la casa que fue sacudida por el terremoto que azotó la provincia en el año 1977. El hombre era "fierrerro": tenía varios autos, motos y conducía un colectivo con el que se ganó algunos elogios en aquella época.

El abuelo se casó y tuvo cuatro hijos, entre ellos Oscar (h), padre de Mauricio. Las cosas de Oscar (p) pasaban indefectiblemente a su hijo. Tanto es así que le sacaba todos los vehículos entre ellas la preciada Siambretta. Al ver el interés del joven, el abuelo decidió adquirir una moto más, en este caso fue la 125 De Luxe, la que conservan hasta la actualidad.

Oscar (h) conformó un grupo de amigos en su barrio con el que salía a andar todos los días. No tan sólo la utilizaron para recorrer distancias relativamente cortas como Capital o Pocito, sino que fueron a Jáchal, Valle Fértil, Calingasta y la Difunta Correa en Caucete.  

Olga de la Vega, mamá de Mauricio, junto a un primo del jóven. Foto: gentileza.

En esos viajes, Oscar (h) conoció a Olga de la Vega, mamá de Mauricio. Juntos conformaron una familia. Mientras tanto, la moto siguió siendo parte del hogar. Sin ser mecánico la desarmaba y armaba a su gusto. Esto despertó que muchos amigos fueran hasta su casa y la utilizaran como un taller improvisado para hacer algunas reparaciones. Mauricio contó que la moto sirvió para remolcar a otras cuando se quedaban a mitad de camino.

Mauricio contó que su papá le sacó todas las chapas a la Siambretta y le modificó los pisos. Foto: Mariano Martín / DIARIO HUARPE.

Accidente: venta y recuperación

Todo cambió cuando Oscar (h) sufrió un accidente que lo dejó paralizado. Un pelotazo en la cabeza cuando jugaba al fútbol fue contundente para que no pudiera valerse por sí mismo.

El hombre dedicó toda su vida al deporte, pero ese partido fue en un campeonato improvisado en el interior de su barrio, es decir, no era decisivo. Sin embargo, este hecho marcó una etapa de su vida donde la cama y el acompañamiento de su familia fueron clave.

Para seguir el tratamiento que le indicaron los médicos, los Figueroa necesitaban dinero. Por ese motivo no quedó más remedio que vender la Siambretta. Mauricio dijo que la decisión dolió, pero era único que tenían.

La vida le dio una segunda oportunidad. Oscar (h) se recuperó y comenzó a hacer movimientos leves. Habló con el comprador de la moto y le preguntó si todavía la conservaba. El adquirente le dijo que sí, aunque la tenía intacta porque no le había utilizado. La familia le ofreció comprársela nuevamente y este hombre accedió. Oscar (h) pudo reencontrarse con la moto y la reparó.  

Con 12 años, Mauricio empezó a utilizarla aunque su adquisición formal fue en el 2006. Foto: Mariano Martín / DIARIO HUARPE.

Al taller

Mauricio contó que su papá le sacó todas las chapas a la Siambretta y le modificó los pisos y el asiento de madera. Todos estos cambios fueron para hacerla más liviana y ligera.

Al mismo tiempo, para que el motor pudiera tener una mejor ventilación le sacó una de las paredes del rodado debido a que no tenía la cufia, un accesorio que era fundamental para la refrigeración. Tiempo después, un amigo de Buenos Aires le consiguió el repuesto y volvió a su estado original.  

El legado

Con 12 años, Mauricio empezó a utilizarla aunque su adquisición formal fue en el 2006 cuando él se egresó de licenciado en Administración. “Te tengo tu regalo de egreso, andá al fondo y mirá lo que te espera”, fue la frase que Oscar (h) le dijo a su hijo.

El padre quiso regalársela porque con esa moto el joven pudo conocer a su pareja, Mónica Cuello. Ahora el objetivo que tiene Mauricio es regalársela a su hijo Bautista que actualmente tiene 7 años.

Al ver el interés del joven, el abuelo decidió adquirir una moto más, en este caso fue la 125 De Luxe. Foto: Mariano Martín / DIARIO HUARPE.

Retención

En una oportunidad que Mauricio fue a visitar a Mónica al barrio Rivadavia Norte, un control policial lo detuvo y le secuestró el rodado. El motivo: no tenía lo papeles originales. El hombre le explicó que su abuelo los extravió en el terremoto, aunque eso no valió de excusa.

“Ese día pensé que la perdía y que jamás volvería a tenerla”, dijo Mauricio. 

Sin embargo, otra nueva oportunidad jugó a favor de la moto y de la historia familiar: una moratoria que lanzó el Gobierno provincial permitió recuperar los rodados antiguos, entre esos estaba la Siambretta.

El Grupo

Mauricio conoció a Gastón Montiveros, otro siambrettero sanjuanino. Juntos pensaron en reunir a todos aquellos apasionados por este vehículo y crearon un grupo de WhatsApp que se llama “Rugir Siambrettero”. Antes de la cuarentena por coronavirus salían a varios puntos y las estaciones de servicio eran fundamentales para sumar adeptos. Actualmente son 15 los que están incluidos en la lista.

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