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Nutrición y salud mental: alimentos que reducen estrés y ansiedad
La nutricionista Florencia Peláez explica cómo la alimentación influye en el estrés, la ansiedad y el sueño, y qué hábitos simples ayudan a mejorar la salud integral.
Por Brenda Uñate Hace 5 horas
En el programa Salud & Bienestar, que se emite por HUARPE TV en el 19.2 de TDA, Kick y YouTube, la licenciada Florencia Peláez visitó el estudio para abordar un tema cada vez más presente: la relación entre la alimentación y la salud mental. Con un enfoque claro y cercano, explicó cómo lo que comemos puede influir directamente en nuestro estado de ánimo, el estrés y la calidad del descanso.
“La clave está en organizarse con las comidas, en poner en tuppers o en el freezer o en la heladera, como cosa de que no sea un problema la alimentación en nuestra vida o que nos sume estrés”, señaló la especialista, marcando desde el inicio la importancia de anticiparse a las decisiones alimentarias en el día a día.
Peláez remarcó que muchas veces el ritmo cotidiano lleva a elecciones poco saludables, especialmente en contextos de ansiedad o cansancio. “Uno come porque estamos estresados, angustiados, descargamos como nuestro día en el alimento y justamente ahí es cuando no hacemos buenas elecciones”, explicó.
Estrés, ansiedad y elecciones alimentarias
Durante la entrevista, la nutricionista detalló que existe una relación bidireccional entre alimentación y emociones. No solo lo que sentimos influye en cómo comemos, sino que lo que ingerimos también puede empeorar o mejorar nuestro estado emocional.
En ese sentido, advirtió sobre el consumo frecuente de productos ultraprocesados: “Muchas veces comemos productos de paquete que nos inflaman, tienen mucho sodio, muchos aditivos conservantes”. A esto se suma el exceso de azúcares ocultos, presentes en bebidas y alimentos industrializados. “Hay veces que uno no va a encontrar azúcar escrito en los ingredientes, pero sí fructosa, sacarosa o jarabe de maíz de alta fructosa”, aclaró.
Estos hábitos pueden derivar en síntomas como fatiga, insomnio, malestar digestivo o incluso gastritis. “El cerebro juega una mala pasada con el estrés”, afirmó Peláez, subrayando la importancia de abordar el problema de manera integral.
La conexión intestino-cerebro
Uno de los ejes centrales de la charla fue el vínculo entre la microbiota intestinal y la salud mental. Según explicó, mantener un intestino saludable es clave para el bienestar general.
“Necesitamos tener como un reposo digestivo adecuado”, indicó, recomendando dejar pasar unas 12 horas entre la última comida del día y la primera del siguiente. Este hábito, que definió como “reposo digestivo”, ayuda a mejorar los niveles de glucosa, insulina e inflamación.
Además, destacó el rol de alimentos naturales como frutas, verduras, proteínas y pescados ricos en omega. “El plato siempre tiene que tener proteínas, frutas o verduras”, sostuvo, y sugirió optar por preparaciones simples como alimentos al horno o cocidos para facilitar la digestión.
También hizo hincapié en la hidratación y en pequeñas estrategias para quienes no disfrutan del agua sola: “Se le pueden agregar unas gotitas de limón o naranja para poder llegar a la cantidad necesaria”.
Hábitos simples para mejorar el bienestar
Para quienes buscan comenzar a mejorar su alimentación y su salud mental, Peláez propuso cambios accesibles. Entre ellos, iniciar el día con agua, realizar actividad física, priorizar un desayuno proteico y mantener horarios ordenados de comida.
“El buen descanso es fundamental, tienen que dormir por lo menos siete horas”, señaló. A esto sumó la importancia de la exposición solar diaria: “Necesitamos estar expuestos al sol por lo menos 20 minutos, siempre con protección”.
Finalmente, dejó un mensaje claro: antes de cambiar la alimentación, es importante identificar el origen del malestar. “Primero tenemos que aprender a identificar cuál es nuestro problema”, concluyó, invitando a pensar la salud de manera integral.