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Según estudios, 8 de cada 10 adolescentes ya participan de apuestas online
Una campaña del Consejo Publicitario Argentino encendió las alarmas por el crecimiento del juego online entre jóvenes. Datos de Unidcef muestran que la práctica ya es masiva y cada vez más frecuente.
POR REDACCIÓN
El avance de las apuestas online entre adolescentes dejó de ser un fenómeno aislado y se convirtió en una preocupación central en Argentina. Un relevamiento advierte que 8 de cada 10 jóvenes ya participan del ecosistema de juego digital, una cifra que refleja la magnitud de una problemática en expansión.
La advertencia surge en el marco de una campaña impulsada por el Consejo Publicitario Argentino junto a organizaciones sociales, bajo el concepto de “el casino en el bolsillo”, que busca visibilizar el acceso constante a plataformas de apuestas a través del celular, muchas veces fuera del control de los adultos.
El fenómeno no solo crece en cantidad sino también en intensidad. Entre quienes apuestan, el 37% lo hace de manera frecuente o incluso diaria, lo que para especialistas marca un punto de riesgo hacia conductas compulsivas difíciles de revertir.
En cuanto a las motivaciones, la curiosidad y el entretenimiento aparecen como principales puertas de entrada, aunque el incentivo que sostiene la práctica es la promesa de ganar dinero rápido, una expectativa presente en más de la mitad de los adolescentes.
Las consecuencias ya son visibles. Uno de los datos más alarmantes indica que 1 de cada 8 jóvenes contrajo deudas vinculadas al juego online, en muchos casos sin dimensionar el gasto debido al uso de billeteras virtuales y dinero digital.
El impacto también alcanza la salud emocional. El 69% de los adolescentes reconoce haber experimentado ansiedad o malestar relacionado con las apuestas, con cambios de conducta que se manifiestan en el entorno social y familiar.
A este escenario se suma la fuerte influencia de la publicidad digital. Ocho de cada diez jóvenes aseguran recibir promociones a través de influencers y streamers, lo que contribuye a naturalizar la práctica pese a que el 79% reconoce el riesgo de adicción.
Frente a este panorama, especialistas y organizaciones advierten sobre la necesidad de mayor control, concientización y acompañamiento familiar para frenar una problemática que crece de forma silenciosa y ya impacta de lleno en las nuevas generaciones.