Jueves 07 de Mayo
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Singapur permitirá el castigo físico en escuelas a estudiantes que hagan bullying

La medida fue anunciada como “último recurso” para casos graves de acoso escolar. Solo se aplicará a varones desde los 9 años y bajo estrictos protocolos.

POR REDACCIÓN

Hace 1 hora
La nueva política educativa contempla la aplicación de sanciones físicas como último recurso ante conductas severas. (Gentileza)

El gobierno de Singapur anunció que a partir de 2027 permitirá aplicar castigos físicos a estudiantes desde los nueve años como parte de una estrategia para combatir el acoso escolar. La medida contempla el uso del azote como “último recurso” ante faltas graves, en un enfoque que busca imponer límites con consecuencias consideradas “firmes y significativas”.

La decisión generó un fuerte debate internacional, especialmente por sus posibles efectos sobre la salud mental y el desarrollo infantil. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre el 25% y el 50% de los niños en el mundo experimentan castigos corporales en ámbitos educativos. El organismo advierte que “las consecuencias del castigo corporal a la infancia pueden durar toda la vida y socavar la salud física y mental”.

El ministro de Educación, Desmond Lee, explicó que la aplicación del castigo estará restringida a situaciones en las que otras medidas disciplinarias resulten insuficientes. “Se utilizará solo cuando sea absolutamente necesario”, sostuvo, al tiempo que remarcó que se evaluarán factores como la madurez del alumno y la gravedad de la conducta.

Según la normativa oficial, el castigo físico solo podrá aplicarse a varones y exclusivamente en casos de infracciones graves. Además, deberá contar con la aprobación del director de la institución y ser ejecutado por personal autorizado, bajo protocolos definidos para garantizar la seguridad del estudiante.

El Gobierno argumenta que la medida se basa en estudios que indican que los jóvenes mejoran su comportamiento cuando existen límites claros y consecuencias concretas. En ese sentido, consideran que esta política podría contribuir a reducir los episodios de acoso dentro de las escuelas.

Sin embargo, organismos internacionales y especialistas cuestionan este enfoque y sostienen que existe “evidencia científica abrumadora” sobre los efectos negativos del castigo físico, sin beneficios comprobados para los niños ni para la sociedad.

El anuncio también reavivó el recuerdo de antecedentes en el país, como el caso de Michael Fay, el joven estadounidense condenado en 1993 a prisión y azotes por vandalismo, un episodio que generó tensión diplomática con Estados Unidos durante la presidencia de Bill Clinton.

De esta manera, la nueva política educativa de Singapur vuelve a poner en el centro de la escena el debate sobre los límites de la disciplina escolar y el rol del castigo físico en la formación de los estudiantes.

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