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El premio que emocionó a Charito, la vecina solidaria del barrio Güemes

La mujer fue una de finalistas del Sanjuanino Solidario 2018. Le da de comer a más de 300 personas. San Francisco Hogar le dio una cocina industrial.

POR REDACCIÓN

15 de marzo de 2019

Lleva más de 3 década ayudando a los demás. Recorre negocios para conseguir los mejores precios y así poder preparar más porciones de comida. Busca donaciones y tiene a toda su familia y vecinos  ayudándola cada día que se dispone a dar de comer a más de 300 personas.

Hasta ahora, Charito Tejada, una de las mujeres más conocidas del barrio Güemes, en Rawson, sólo tenía una paellera y un calentador para hacer de comer. Es por eso que, cuando vio la flamante cocina industrial, se le llenaron los ojos de lágrimas.

Charito la lucha diariamente. Llega a preparar más de 20 kilos de fideos en una vieja paellera para que nadie se quede si su almuerzo. Ahora, con la nueva cocina podrá ampliar el menú. Es por eso que recibió el premio con tanto entusiasmo. Ella fue una de las 4 finalistas del Sanjuanino Solidario 2018, evento que fue organizado por DIARIO HUARPE y que tuvo mucho apoyo del sector privado de San Juan.

Así fue que San Francisco Hogar, junto a este medio, llegó al comedor comunitario María Jovita para llevarle este artefacto que le ayudará a dar una mejor asistencia a la gente que acude al lugar los martes y viernes.

El Sanjuanino Solidario, en su segunda edición, se realizó a fines del año pasado. Charito quedó entre los cuatro finalistas. Y con 31 votos de los lectores y el jurado, se quedó con el segundo puesto.

La mujer trabajó toda su vida en el área de la salud pública. Es por eso que sabe de las necesidades de la gente. Siempre ayudó, de una manera u otra. Ahora es presidenta de la Unión Vecinal del barrio Güemes y hace unos dos años comenzó con la iniciativa de dar un plato de comida caliente a las personas necesitadas.

Contó que al principio iban unas 40 personas. Ahora son poco más de 300. “Llama la atención que en la última semana se nos sumó unas 5 familias. Se está notando cada vez más el hambre”, dijo la mujer.

La particularidad que tiene este comedor comunitario es que la gente puede buscar la comida para llevársela a su casa. Esto tiene una razón. Charito dijo que ella busca que la familia siga unida en casa, en el almuerzo y que sea el jefe o jefa del hogar quien llegue con los alimentos.

“Más allá de las necesidades creo que es importante seguir manteniendo esa figura y un momento esencial como es el almuerzo juntos”, agregó.

La gente que recurre al lugar por un plato de comida caliente no sólo es del barrio. Llegan desde La Bebida y hasta de Rivadavia.
Ahora Charito planea ampliar el menú porque tiene una cocina que le dará más comodidades para cocinar. Y eso la llena de felicidad.

“Mi vida pasa por darle una mano a los demás. Eso me pone bien. No sólo es alimento. A veces los asisto hasta con abogados”, concluyó la mujer.

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