Sociedad > Preocupante
Advertencia: las consultas a la IA consumen energía e impactan en el clima
Especialistas advierten que el uso creciente de inteligencia artificial (IA) (incluidas búsquedas y consultas online) está consumiendo grandes cantidades de energía, contribuyendo indirectamente al cambio climático.
POR REDACCIÓN
Expertos en tecnología y medio ambiente han alertado que cada consulta realizada a sistemas de inteligencia artificial y grandes modelos de lenguaje consume energía significativa, ya que requiere centros de datos y enormes capacidades de procesamiento y refrigeración. Esta demanda energética (si bien invisible para el usuario) se traduce en un impacto acumulado sobre el consumo de electricidad y la huella de carbono global, según análisis especializados.
Los grandes centros de datos que alojan modelos de IA operan con miles de servidores que demandan electricidad las 24 horas, y aunque muchas empresas tecnológicas están invirtiendo en energías renovables y eficiencia energética, la escala del consumo sigue siendo alta y vinculada a emisiones procedentes de combustibles fósiles en muchas regiones del mundo.
Investigadores señalan que por cada consulta o entrenamiento de un modelo grande, se moviliza una cadena de procesos que involucra más energía para cómputo, más refrigeración y más gestión de datos, multiplicando el consumo respecto de búsquedas tradicionales o servicios menos intensivos en datos. Esto ha llevado a debates sobre la sostenibilidad del crecimiento exponencial de la IA y la necesidad de políticas ambientales que acompañen el desarrollo tecnológico.
En ese marco, organizaciones ambientales y académicas instan a diseñar algoritmos más eficientes, trasladar la infraestructura a regiones con energía limpia y fomentar la compensación de emisiones vinculadas al uso de servicios digitales masivos. Aunque el impacto de una sola consulta puede ser pequeño, el efecto agregado de millones de interacciones diarias representa un desafío para alcanzar metas climáticas globales.
La discusión sobre el impacto ambiental de la inteligencia artificial se da en paralelo a la expansión de su uso en sectores productivos, educativos y de consumo masivo, lo que amplifica la necesidad de equilibrios entre innovación tecnológica y sostenibilidad ecológica.