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Alerta máxima por incendios forestales: riesgo extremo en gran parte del país
El avance del fuego en Chubut expone un escenario crítico: al menos 16 provincias están bajo alerta extrema por incendios forestales, según organismos oficiales.
POR REDACCIÓN
El incendio forestal que azota distintas zonas de Chubut volvió a encender las alarmas a nivel nacional. Lejos de tratarse de un hecho aislado, el fuego en la Patagonia es apenas una muestra de un escenario mucho más amplio y preocupante: al menos 16 provincias del país se encuentran actualmente bajo alerta máxima por riesgo extremo de incendios forestales.
De acuerdo con los informes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y del Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF), las condiciones climáticas actuales favorecen de manera significativa la propagación de focos ígneos. Altas temperaturas, escasa humedad, falta de precipitaciones y vientos intensos conforman un combo que vuelve al territorio altamente vulnerable.
Un mapa nacional en rojo
Las provincias que hoy presentan nivel de riesgo “extremo” son Santiago del Estero, Tucumán, Córdoba, Mendoza, San Luis, La Rioja, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Santa Fe, Tierra del Fuego, Entre Ríos y Buenos Aires. En conjunto, estas jurisdicciones abarcan gran parte de la franja central y sur del país.
Las regiones más comprometidas son la Pampeana, Cuyo y la Patagonia, donde la sequedad del suelo y la acumulación de material vegetal seco actúan como combustible natural. Frente a este escenario, las autoridades nacionales y provinciales solicitaron extremar las medidas de prevención y evitar cualquier acción que pueda desencadenar incendios, ya que el contexto climático puede volverlos incontrolables en pocos minutos.
Buenos Aires, entre las más afectadas
La provincia de Buenos Aires se encuentra entre las zonas más comprometidas del país. Según los reportes oficiales, más de la mitad de su territorio presenta riesgo “extremo”, mientras que el resto se reparte entre niveles “alto” y “muy alto”.
Las áreas más sensibles incluyen el sur y sudeste bonaerense, el Delta del Paraná y sectores cercanos a la cuenca del río Salado. Además, los informes advierten que el riesgo podría desplazarse hacia el noreste de la provincia, acercándose a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y al Conurbano, donde la densidad poblacional eleva aún más el potencial impacto de un incendio.
Qué implica el nivel “extremo”
El SNMF explicó que los niveles de alerta se determinan a partir del índice FWI (Fire Weather Index), una herramienta desarrollada en Canadá y adoptada en Argentina para evaluar el peligro de incendios forestales.
Este índice se calcula diariamente teniendo en cuenta variables como la temperatura, la humedad relativa, las precipitaciones acumuladas y la velocidad del viento registradas en las últimas 24 horas. El resultado permite estimar el comportamiento potencial del fuego durante el momento más crítico del día, que suele darse alrededor de las 16 horas.
Cuando el nivel alcanza la categoría “extremo”, la situación es considerada potencialmente explosiva. En estas condiciones, el fuego puede propagarse con gran velocidad, generar focos secundarios y resultar muy difícil de controlar incluso con recursos especializados.
Un verano con riesgo sostenido
Desde el Servicio Nacional de Manejo del Fuego advirtieron además que durante los meses de enero y febrero el riesgo de incendios se mantendrá por encima de lo normal. Las zonas más expuestas seguirán siendo el centro y norte de la Patagonia, el oeste de Buenos Aires, el este de San Luis, Córdoba, La Pampa y el oeste de Santa Fe.
Este pronóstico refuerza la necesidad de sostener las tareas de prevención y monitoreo de manera permanente, más allá de los incendios ya declarados.
Claves para prevenir los incendios forestales
La prevención comienza con una gestión adecuada del territorio. El mantenimiento de cortafuegos, la limpieza de material vegetal seco y el manejo controlado de combustibles reducen la propagación y la intensidad de los incendios cuando ocurren.
A nivel comunitario, la educación ambiental cumple un rol central. Informar sobre el uso responsable del fuego, respetar la prohibición de quemas en épocas críticas y disponer correctamente los residuos evita una gran cantidad de focos de origen humano.
Finalmente, fortalecer los sistemas de detección temprana resulta fundamental. La combinación de vigilancia terrestre, monitoreo satelital y alertas meteorológicas permite actuar con rapidez, reduciendo el impacto ambiental, protegiendo la biodiversidad y preservando los bosques, aliados clave frente al cambio climático.