Economía > Tensión comercial
Como China, Chile bloqueó carne argentina y encendió alertas en el sector exportador
El país vecino suspendió importaciones desde la Patagonia y reforzó inspecciones, en un contexto de cuestionamientos a las políticas sanitarias.
POR REDACCIÓN
Las exportaciones de carne argentina enfrentan nuevas dificultades tras decisiones de Chile y China de endurecer sus controles sanitarios e incluso rechazar cargamentos. En el sector atribuyen estos episodios a las recientes medidas de desregulación impulsadas por el ministro Federico Sturzenegger, que impactaron en el funcionamiento del sistema de control sanitario.
La situación genera preocupación en la cadena exportadora, ya que ambos países se encuentran entre los principales destinos de los productos agroindustriales argentinos.
Chile endurece controles tras cambios sanitarios
El conflicto con Chile se remonta a agosto de 2025, cuando el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) suspendió importaciones de carne y productos animales provenientes de la Patagonia argentina.
La medida estuvo vinculada a cambios normativos que flexibilizaron las condiciones sanitarias, entre ellos la habilitación del ingreso de carne con hueso a zonas libres de aftosa y la eliminación de la histórica barrera sanitaria del río Colorado.
Para Chile, que mantiene el estatus de país libre de fiebre aftosa sin vacunación desde hace décadas, estas modificaciones representaron un riesgo potencial. Aunque hacia fines de 2025 se reanudaron parcialmente las compras, los controles se intensificaron.
Fuentes del sector indicaron que las inspecciones se ampliaron a toda la cadena productiva, incluyendo frigoríficos, establecimientos rurales, transporte y sistemas de refrigeración. En ese contexto, se advierte sobre un deterioro en la confianza sanitaria.
El dirigente rural Eduardo Buzzi señaló que las desregulaciones “están generando problemas de mercado” y advirtió que podrían extenderse a otros destinos.
China rechaza un cargamento y suspende exportaciones
En paralelo, la Administración General de Aduanas de China rechazó el 27 de marzo un embarque de 22 toneladas de carne argentina por la detección de cloranfenicol, un antibiótico prohibido.
Como consecuencia, se suspendieron las exportaciones del frigorífico ArreBeef desde su planta de Pérez Millán, en la provincia de Buenos Aires. La medida rige para envíos posteriores al 19 de marzo.
El caso activó un protocolo de trazabilidad por parte del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, junto con Cancillería y la Secretaría de Agricultura, para reconstruir el origen del lote cuestionado.
Las autoridades argentinas no descartan un posible error en la detección y presentaron información técnica para sostener los controles vigentes. China es el principal destino de la carne argentina: en los primeros once meses de 2025 concentró más del 70% de los envíos.
Un contexto internacional más exigente
El episodio se da en un escenario de mayores exigencias sanitarias a nivel global. Además de China, la Unión Europea rechazó recientemente un cargamento de girasol argentino por incumplimientos fitosanitarios.
Los mercados internacionales avanzan hacia controles más estrictos que abarcan toda la cadena de producción y logística, desde el origen hasta el transporte y almacenamiento.
Impacto de las desregulaciones
Los cuestionamientos del sector apuntan a un proceso de reducción del rol del Senasa, organismo clave en la certificación sanitaria de exportaciones.
Entre las medidas más discutidas figura la eliminación del registro obligatorio de empresas certificadoras, una herramienta central para garantizar la trazabilidad de los productos. Según técnicos del sector, sin ese sistema resulta más complejo determinar responsabilidades ante rechazos.
También se mencionan dificultades en la actualización de alertas sanitarias, lo que afecta la transparencia en un ámbito donde la información es clave para sostener la confianza internacional.
Riesgo para la competitividad
Especialistas advierten que los rechazos puntuales pueden derivar en mayores controles generalizados, incremento de costos logísticos y pérdida de competitividad.
En ese marco, el principal riesgo señalado por el sector no es solo la caída de un embarque, sino el impacto sobre la reputación sanitaria del país, un factor central para sostener mercados ya consolidados.