Jueves 23 de Abril
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Salud y Bienestar > Maternidad hoy

Maternidad real: cambios, culpas y puerperio tras el parto

La puericultora Paula Busso explica el puerperio, los cambios físicos y emocionales y la importancia de la red de apoyo materna.

Por Brenda Uñate
Hace 2 horas

La puericultora Paula Busso habló sobre los desafíos emocionales y físicos del puerperio en Salud & Bienestar.

En el programa Salud & Bienestar, emitido por HUARPE TV, la puericultora y licenciada Paula Busso abordó un tema que cada vez gana más espacio en la agenda pública: la maternidad real. Lejos de las imágenes idealizadas que circulan en redes sociales o televisión, la especialista puso el foco en el puerperio, los cambios físicos y emocionales y la necesidad urgente de acompañar a las madres en esta etapa.

“El puerperio es el período que comienza cuando nacen nuestros bebés”, explicó Busso, y aclaró que hoy se entiende como un proceso mucho más largo de lo que se creía: “puede durar hasta dos años si se quiere”. En ese tiempo, las mujeres atraviesan una transformación profunda que no solo impacta en el cuerpo, sino también en la identidad, las emociones y la vida cotidiana.

Cambios reales, lejos del ideal

Desde el inicio del embarazo, el cuerpo comienza a modificarse. Pero es después del parto cuando muchas de esas transformaciones se vuelven más evidentes y, a veces, difíciles de aceptar. “Nuestro cuerpo estuvo nueve meses albergando a nuestro pequeño y para que vuelva a ser el de antes puede pasar mucho tiempo”, señaló Busso.

A esto se suma la presión social por recuperar rápidamente la figura previa. “La sociedad es muy exigente con el cuerpo y con las apariencias de las madres”, advirtió. Esa exigencia, en un momento de alta vulnerabilidad, puede generar frustración y malestar.

La maternidad también implica adaptarse a nuevas rutinas. El descanso se vuelve irregular, los tiempos personales se reducen y las demandas del bebé marcan el ritmo diario. “Muchas veces venimos como a los tropiezos hasta que nos acostumbramos a esta nueva vida”, describió la especialista.

Emociones, culpa y la importancia de pedir ayuda

En el plano emocional, el puerperio se caracteriza por una intensa mezcla de sensaciones. Alegría, cansancio, tristeza y confusión pueden convivir en simultáneo. “Las mujeres nos podemos sentir muy confundidas, muy abrumadas y también tristes”, explicó Busso. Y agregó una frase clave: “Si estoy con mi bebé y era lo que yo quería, ¿por qué me siento triste? Bueno, esto es el puerperio”.

Estos estados emocionales son esperables en las primeras semanas. Sin embargo, cuando se prolongan en el tiempo, pueden ser una señal de alerta. “Si este sentimiento de tristeza perdura, es momento de hacer una consulta”, indicó, en referencia a la depresión posparto.

Otro aspecto central es la llamada culpa materna, una sensación frecuente que aparece ante cualquier decisión. “Todo nos da culpa a las madres”, afirmó Busso. Trabajar, descansar o priorizarse puede vivirse como un conflicto interno, alimentado por expectativas sociales muchas veces irreales.

Frente a este escenario, la red de apoyo se vuelve fundamental. “Para que una mamá pueda criar y sostener a un bebé, necesita toda una tribu que la sostenga”, destacó. Y redefinió el rol del entorno: no se trata solo de ayudar con el bebé, sino de acompañar a la madre en lo cotidiano, desde tareas domésticas hasta el sostén emocional.

El autocuidado, aunque relegado en los primeros meses, también es clave. “Para que haya un bebé feliz, tiene que haber una mamá feliz”, resumió la puericultora.

Hacia el final, Busso dejó un mensaje claro y necesario: “Cada mamá hace lo que puede con los recursos que tiene”. Una frase que sintetiza el espíritu de la maternidad real: aceptar los límites, dejar de compararse y transitar el proceso con mayor empatía hacia una misma.

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