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Terremoto de 1944: una muestra reconstruye el paso del adobe a una ciudad sismo resistente
El Museo Histórico Provincial Agustín Gnecco recorre los grandes terremotos que marcaron a San Juan, desde el antecedente de 1894, la destrucción y reconstrucción del 1944, y pone en valor la construcción de una conciencia sismo resistente en la sociedad sanjuanina.
En el marco de un nuevo aniversario del terremoto del 15 de enero de 1944, el Museo Histórico Provincial Agustín Nieco propone una mirada de largo plazo sobre la historia sísmica de San Juan. La muestra “Terremotos Históricos de San Juan”, que puede visitarse en la nueva sede del museo, ubicada en calle Mitre entre Rawson y Patricio Sanjuaninos, reconstruye los principales episodios sísmicos que moldearon la ciudad y la conciencia colectiva de sus habitantes.
“Lo que queremos contar son los distintos terremotos que han pasado en San Juan”, explica Silvina Ojeda, licenciada en Historia y una de las trabajadoras con más trayectoria en la institución. La exposición no se detiene únicamente en el devastador sismo de 1944, sino que retrocede varias décadas para explicar por qué, pese a antecedentes claros, la ciudad llegó a ese día con una estructura edilicia frágil.
El antecedente clave: el terremoto de 1894
Antes de 1944, San Juan ya había vivido un evento sísmico de enorme magnitud. El 27 de octubre de 1894, alrededor de las cuatro de la tarde, un terremoto con epicentro en el norte de la provincia sacudió gran parte del territorio argentino. “Se lo conoce como el gran terremoto histórico argentino”, señala Ojeda, y destaca que fue tan intenso que se sintió desde el sur de Perú hasta el sur de Mendoza, además de Chile y Brasil.
Ese sismo marcó un punto de inflexión porque fue el primero estudiado de manera sistemática por instituciones científicas nacionales. La Academia Nacional de Córdoba y la Universidad de Córdoba enviaron una comisión para investigar sus efectos. Entre sus integrantes se encontraba el fotógrafo Juan Palá, cuyas imágenes originales forman hoy parte del patrimonio del museo, y el ingeniero Aldo Cantoni, padre de los hermanos Cantoni.
A partir del análisis de las grietas en el suelo y de los daños observados, comenzaron a surgir las primeras ideas para repensar la ciudad. Incluso se evaluó trasladar el casco urbano a otra zona, como Marquesado, donde los hermanos Chessarreta adquirieron grandes extensiones de tierra. Finalmente, la ciudad permaneció en su emplazamiento original, pero aquellas discusiones dejaron un legado importante.
Advertencias que no se tradujeron en cambios profundos
La comisión que estudió el terremoto de 1894 propuso formas alternativas de construir para reducir los daños ante futuros sismos. “No existía la tecnología que hay hoy, tampoco existía la palabra sismo resistente”, aclara Ojeda, pero sí hubo recomendaciones iniciales al gobierno provincial.
Algunos edificios levantados en las décadas posteriores incorporaron parte de esas ideas, como la ex Escuela General San Martín —antigua sede del museo— y la Escuela Normal Sarmiento. Sin embargo, la mayoría de las construcciones siguieron realizándose en adobe, incluso las grandes mansiones de bodegueros. “No se hizo mucho caso a estas indicaciones”, resume la historiadora, y subraya que el terremoto de 1894, además, “no es muy conocido entre la gente”.
Esa falta de cambios estructurales explica, en parte, la magnitud del desastre que sobrevendría medio siglo después.
1944: el epicentro cerca y la ciudad vulnerable
El terremoto del 15 de enero de 1944 encontró a San Juan con calles angostas y una arquitectura predominantemente de adobe. A diferencia de 1894, el epicentro estuvo muy cerca de la ciudad, lo que provocó el colapso casi total del casco urbano. Edificios emblemáticos, como la Catedral, que había resistido parcialmente el sismo del siglo XIX, quedaron completamente destruidos.
“Todo eso se vino abajo en el terremoto”, recuerda Ojeda, al describir una ciudad que quedó arrasada y que debió ser pensada nuevamente desde sus cimientos. El desastre dio paso a una reconstrucción integral y a una transformación profunda del trazado urbano y de las formas de construir.
Reconstrucción, saber técnico y conciencia social
Tras el terremoto de 1944 se conformó una comisión encargada de la reconstrucción, integrada por arquitectos e ingenieros, muchos de ellos provenientes de Italia, una región con amplia experiencia en sismos. Ese aporte técnico, sumado al desarrollo local —con el tiempo, la Facultad de Arquitectura jugaría un rol central— permitió mejorar y adaptar las construcciones para que resistieran futuros movimientos.
Pero el cambio no fue solo edilicio. “También hubo una conciencia sísmica en la gente”, destaca Ojeda. A partir de campañas de difusión, trabajo en las escuelas y políticas de prevención, se fue incorporando un saber colectivo sobre cómo actuar frente a un terremoto.
Esa transformación se refleja incluso en las generaciones más jóvenes. Al recordar el sismo de 2021, Ojeda cuenta que, al preguntarles a los chicos si tuvieron miedo, la respuesta suele ser negativa: saben que viven en una ciudad mayoritariamente sismo resistente, aunque reconoce que aún persisten viviendas de adobe y edificaciones precarias.
El '77 y el valor de la memoria oral
El museo también aborda el terremoto de 1977, aunque desde una perspectiva diferente. Ante la escasez de investigaciones académicas, la institución decidió reconstruir ese episodio a partir de testimonios. Vecinos de San Juan, Caucete y otras provincias como Córdoba, San Luis, Mendoza e incluso Buenos Aires aportaron sus relatos.
Ese sismo, a diferencia de los anteriores, fue ampliamente difundido por la televisión y cubierto por periodistas de todo el país, lo que reforzó aún más la conciencia sismorresistente a nivel social. Los testimonios recopilados hoy forman parte de la muestra y siguen creciendo: el museo invita a quienes lo deseen a acercarse y dejar su recuerdo por escrito.
Una ciudad que aprendió a convivir con los sismos
San Juan continúa siendo una provincia sísmica, como lo demuestran los movimientos registrados en las últimas décadas. Sin embargo, la experiencia acumulada desde 1894, el trauma de 1944 y los aprendizajes posteriores dieron forma a una ciudad distinta.
“Esa tranquilidad de saber que el edificio no se te va a caer” es, para Ojeda, una de las principales diferencias entre San Juan y otras regiones del país. La muestra del Museo Agustín Gnecco busca precisamente eso: explicar cómo la historia, la ciencia y la memoria colectiva se combinaron para transformar una tragedia en conocimiento y prevención.
La colección del Gnecco, un patrimonio para conocer la historia de San Juan
Si te interesó la historia sísmica y cultural de San Juan, una excelente forma de profundizar más en el pasado provincial es visitando Museo Histórico Provincial Agustín Gnecco.
El museo abre sus puertas de martes a sábado de 9.00 a 13:00 hs, con entrada libre y gratuita y la posibilidad de coordinar visitas escolares o grupos de más de 10 personas a través del correo electrónico oficial. Además, para estar al tanto de sus actividades, muestras temporales y novedades, podés seguir su perfil en Instagram: @museo_gnecco. Allí comparten publicaciones sobre nuevas exposiciones, horarios, recorridos y material histórico visual que complementa la visita presencial y te permite seguir aprendiendo desde casa.