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El consumo de carne de burro en Chubut se diparó y hay alta demanda
Un proyecto piloto en Chubut impulsó la venta de carne de burro como alternativa más económica frente a la vacuna, y lo que se tenía en reseva para una semana se agotó en un solo día.
POR REDACCIÓN
La comercialización experimental de carne de burro en la provincia de Chubut generó un inesperado furor entre los consumidores: el stock que estaba previsto para una semana se agotó en apenas un día y medio. La experiencia forma parte del proyecto “Burros Patagones”, que busca posicionar esta carne como una alternativa más económica frente a la vacuna y ovina.
La iniciativa es impulsada por el productor rural Julio Cittadini, quien explicó que surge como respuesta a la crisis productiva en la Patagonia, donde amplias extensiones de campo han quedado sin uso debido a la caída de la actividad ovina y las dificultades para criar ganado vacuno. En ese contexto, el burro aparece como una opción viable para mantener la producción en zonas adversas.
El ensayo incluyó controles sanitarios y la intervención de organismos como Senasa, el Ministerio de Producción y autoridades locales. Incluso se habilitó una venta piloto en una carnicería de Trelew, donde la respuesta del público sorprendió: “la gente volvía por más”, indicaron desde el proyecto.
En cuanto al precio, los impulsores destacaron que se trata de una carne considerablemente más barata, con un costo que no superaría el 50% del valor de la carne vacuna. Además, aseguran que los cortes son similares (vacío, costilla o lomo) y que su sabor es comparable al de la carne tradicional.
Sin embargo, el fenómeno también abrió un fuerte debate. Actualmente, la carne de burro no está contemplada en el Código Alimentario Argentino, por lo que su comercialización está prohibida a nivel nacional, aunque en Chubut se autorizó una experiencia experimental para evaluar su viabilidad.
Especialistas remarcan que, para que este producto pueda llegar formalmente al mercado, deberá cumplir con estrictos controles sanitarios y ser incorporado a la normativa vigente. Mientras tanto, el caso refleja tanto el impacto de la crisis en el sector ganadero como la búsqueda de nuevas alternativas de consumo en el país.