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Judiciales > Por acuerdo de partes

5 años de prisión para un joven que mató a sangre fría a un menor en una plaza

El hecho ocurrió en abril del 2016. El agresor usó un arma de fuego.

La jueza María Julia Camus llegó a esa resolución luego de homologar un acuerdo entre partes. Foto: archivo DIARIO HUARPE.

POR Facundo Merenda SEGUIR
02 de julio de 2020

02 de julio de 2020

Luego de 4 años, la Justicia condenó a 5 años y 4 meses de prisión en cumplimiento efectivo a David Gabriel Espejo Sánchez, el joven que mató a sangre fría con un disparo en el pecho a Martín Exequiel Fernández en el interior de la plaza del Barrio Colón, en calles Chacabuco y Proyectada, departamento Santa Lucía. En aquel momento ambos eran menores de edad: la víctima tenía 17 años, mientras que el agresor, 16.

Hace algunos días, la jueza del Segundo Juzgado Penal de Niñez y Adolescencia, María Julia Camus, llegó a esa resolución luego de homologar un acuerdo que se celebró entre las partes donde le endilgaron al culpable el delito de homicidio simple. Si bien esa figura penal tiene una pena que va entre 8 a 25 años, las partes entendieron que debía aplicársele una reducción porque el imputado prestó colaboración en el proceso basado en los artículos 40 y 41 del Código Procesal Penal. Es decir, se sometió de forma voluntaria al accionar de la Justicia evitando un desgaste innecesario.

Lo que también primó a su favor fue el contexto de vida. Tras el crimen, Espejo Sánchez quedó internado fuera de la provincia en Casa del Sur por un problema de adicciones y actualmente – según la Justicia – se encuentra en fase de reinserción social con evolución favorable: “Tanto el joven como su familia lograron un adecuado manejo de las situaciones conflictivas”, dice la sentencia.

Luego del asesinato, el informe pericial que realizó la Sección Balística de la División Criminalística de la Policía de San Juan determinó que la vaina encontrada correspondía a un arma calibre 22 con una composición aproximada de 70% de cobre y 30% de zinc. Esa prueba técnica quedó corroborada con una declaración testimonial que realizó el oficial Diego Sebastián González Carmielluti durante el juicio.

En un primer momento se pensó que el móvil que utilizó Espejo Sánchez era un ajuste de cuenta para con Fernández, pero luego determinaron que fue un hecho al azar posiblemente motivado por el fin de un robo. Es por eso que la autopsia de Fernández era clave para determinar si la víctima había sufrido otro signo de violencia.

El informe forense determinó que el cadáver presentaba una herida de orificio de entrada de proyectil de arma de fuego en piel con una contusión ubicada en el tórax. El trayecto del proyectil describió una dirección de adelante hacia atrás, de arriba hacia abajo y de derecha hacia izquierda. Pese a determinar el recorrido, no se comprobó otros signos de violencia: el cráneo estaba sin lesiones y el cerebro se conservaba intacto.

Los médicos determinaron que la víctima tuvo lesiones en su corazón y en pulmón derecho fruto del impacto de bala. Eso conllevó a la jueza a entender que el accionar del imputado fue causar la muerte de manera violenta por el uso de arma de fuego. Luego de varias testimoniales y con la declaración de culpabilidad del autor material del hecho, la Justicia determinó que Espejo Sánchez deberá cumplir prisión dentro del Servicio Penitenciario Provincial.

El hecho

Cerca de las 21 horas del 16 de abril del 2016, Espejo Sánchez llegó hasta el interior de la plaza del Barrio Colón en momentos en que Martín Exequiel Fernández se encontraba sentado en un banco de cemento. En ese instante el agresor sacó de entre su ropa un arma de fuego, la empuñó y apuntó sobre el cuerpo de Fernández.

El atacante le efectuó un disparo que terminó impactando en el pectoral derecho de Fernández específicamente a 0,7 centímetros por encima de la tetilla derecha. Tras el impacto, le dejó como secuela un orificio de 0,6 centímetros de diámetro y en su trayecto perforó la cavidad torácica, cara anterior y posterior de ventrículo derecho de corazón, que luego lastimó la base del pulmón izquierdo quedando la bala alojada en la  región vertebral izquierda a la altura de la novena costilla izquierda a 3 centímetros de la columna. De esa manera y sin posibilidad de auxilio médico, Fernández falleció en medio de la plaza en una noche fría de otoño.

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