Salud y Bienestar > Autoestima y deseo
Autoestima, deseo y presión estética: cómo impactan en la sexualidad
La psicóloga y sexóloga Alexandra Amorós explicó cómo la presión estética y las redes sociales influyen en la autoestima y el deseo sexual.
Por Brenda Uñate Hace 4 horas
La relación entre autoestima, imagen corporal y sexualidad es más profunda de lo que muchas veces se piensa. Las presiones sociales, los modelos estéticos y las expectativas sobre cómo “debería” ser el deseo sexual pueden influir directamente en la forma en que las personas viven su intimidad.
Ese fue el eje de la conversación en el programa Salud & Bienestar, que se transmite por HUARPE TV en la señal 19.2 de TDA, además de las plataformas Kick y YouTube, donde visitó el estudio la licenciada Alexandra Amorós (MP 1137), psicóloga y sexóloga.
Durante la entrevista, la especialista explicó que la relación entre autoestima y sexualidad no solo existe, sino que incluso se aborda desde un concepto específico dentro de la psicología.
“No solo que existe, sino que hay un concepto aparte que es la autoestima sexual”, señaló. Según explicó, se trata de la percepción que cada persona tiene sobre su cuerpo, su desempeño y las ideas que cree que debería cumplir dentro de una relación íntima.
La influencia del entorno en la autoestima
En ese sentido, Amorós introdujo otro concepto clave: la heteroestima, es decir, cómo la mirada y los comentarios del entorno influyen en la construcción de la autoestima.
“La autoestima se forma a lo largo de la vida de afuera para adentro. Todo lo que nos dijeron, nuestra casa, la sociedad”, explicó.
Para la profesional, cuando una persona recibe críticas constantes o comentarios negativos, ese impacto termina erosionando su seguridad personal.
“Si yo tengo un entorno que constantemente me está tratando mal, mi autoestima va a ir en picada”, afirmó.
Ese proceso puede hacerse especialmente visible en la vida sexual, un ámbito que implica altos niveles de vulnerabilidad emocional.
“La sexualidad es una situación de muchísima vulnerabilidad. Entonces, para sentirme segura necesito un entorno que me genere esa tranquilidad”, sostuvo.
Presiones sociales y expectativas sexuales
Cuando aparecen inseguridades relacionadas con el cuerpo o con el desempeño, la experiencia del placer puede verse afectada. La psicóloga describió situaciones frecuentes: personas que evitan ciertas posiciones, que se preocupan por cómo se ve su cuerpo o que temen no cumplir con determinadas expectativas.
“Si estoy pensando que tengo que hacer tal postura, que tengo que tener tal cuerpo o que a mi pareja le tiene que gustar tal cosa, nos vamos desconectando de la experiencia del placer”, explicó.
En este escenario, las redes sociales también juegan un papel importante. Según la especialista, el bombardeo constante de imágenes puede reforzar estándares irreales de belleza.
“Se muestran cuerpos que, si tienen ciertas características, van a ser deseables y sensuales, y hay un montón de otros cuerpos que, si no cumplen con esas características, no”, señaló.
La consecuencia suele ser una comparación permanente. “Después una se mira al espejo y dice: tengo mis pelos, tengo mi pancita… entonces yo no soy sexy”, ejemplificó.
Pero las presiones no se limitan al aspecto físico. Amorós advierte que hoy también existe una exigencia respecto al rendimiento sexual.
“Antes el mandato era llegar casta al matrimonio y ahora parece que tenés que ser multiorgásmica”, dijo. Para la especialista, esto genera nuevas formas de presión: “Estamos cambiando el collar pero no el perro”.
El camino hacia una sexualidad más saludable
En el consultorio, la pregunta que aparece con más frecuencia tiene que ver con la normalidad.
“El eje conductor siempre es: ¿soy normal? ¿Esto que me pasa es normal?”, comentó.
Las consultas suelen estar vinculadas con la frecuencia del deseo o de las relaciones sexuales, pero muchas veces se dejan de lado factores como el estrés o el cansancio. “Todo eso genera una carga que hace muy difícil conectarse con el deseo”, explicó.
Para empezar a mejorar la relación con el propio cuerpo y la sexualidad, Amorós propone revisar el entorno y los hábitos digitales.
“Fijate qué consumís, fijate de qué gente te rodeás”, aconsejó, y también sugirió hacer una “limpieza de redes” para evitar comparaciones dañinas.
Otro punto clave es la comunicación dentro de la pareja.
“De sexo se habla un montón hasta que hay que hablar seriamente”, señaló.
Para cerrar, la especialista destacó la importancia del autoconocimiento.
“Para encontrarse con el placer hay que empezar a fijarse qué es lo que a una le gusta”, afirmó, y remarcó que también implica reconocer los propios límites y poder expresarlos.