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Nuevos delitos para los policías acusados de golpear a un chico discapacitado en Rawson
En una audiencia cargada de tensión, los cabos Emanuel Paredes, Diego Antonio Díaz Sanz y el agente Fernando Aballay, de la Motorizada N°2, fueron imputados por falsedad ideológica e incumplimiento de deberes de funcionario público.
POR REDACCIÓN
La situación procesal de los tres policías acusados de golpear brutalmente a un joven con discapacidad en el barrio La Estación de Rawson se agravó en las últimas horas. En una audiencia judicial marcada por la tensión y las declaraciones cruzadas, la fiscalía de Delitos Especiales amplió la acusación contra los uniformados, sumando dos nuevos delitos a la investigación.
Se trata del cabo Emanuel Paredes, el cabo Diego Antonio Díaz Sanz y el agente Fernando Aballay, quienes integraban la Motorizada N°2 y ya estaban imputados por lesiones y apremios ilegales. Ahora, también deberán responder por falsedad ideológica e incumplimiento de deberes de funcionario público, tras constatarse que habrían falseado el acta de aprehensión del damnificado.
Declaraciones cruzadas y acusaciones entre compañeros
Durante la audiencia celebrada en la tarde del martes ante la jueza Carolina Parra, dos de los imputados —Paredes y Aballay— decidieron declarar y apuntaron directamente contra su compañero Díaz, a quien señalaron como el responsable directo de la agresión.
Paredes, el primero en romper el silencio, pidió que los otros dos efectivos no estuvieran presentes en la sala. Ante la jueza y mirando fijamente a la madre de la víctima, relató que todo comenzó cuando confundieron al joven —que tiene retraso madurativo y circulaba en una bicicleta que había ganado en un festejo del Día del Niño— con un ladrón de bicicletas.
"Su hijo, sin motivo alguno, dejó la bicicleta en la vía pública, emprendió la huida y seguidamente detrás de él salió el cabo", afirmó Paredes, en referencia a Díaz. Y agregó: "Cuando vamos a la Comisaría 6°, me dio un arma blanca y me dijo: 'Esto se le cayó al chico'".
Por su parte, el agente Aballay brindó un relato similar y manifestó temor por posibles represalias. "Yo tengo miedo a las represalias que puedan haber sobre mi persona y sobre mi familia", expresó, y reveló que estando en los calabozos, Díaz le confesó haber golpeado al joven.
Ambos coincidieron en que mintieron al redactar el acta de aprehensión y al denunciar que la víctima portaba un cuchillo y se había resistido al arresto, todo bajo presión y amenazas de su compañero.
La versión del principal acusado
En tanto, el cabo Díaz, quien inicialmente no tenía previsto declarar, decidió hacerlo por recomendación de su abogado Reinaldo Bedini. Su versión fue diametralmente opuesta: sostuvo que el joven era perseguido por vecinos que querían lincharlo luego de que, en su huida, chocara accidentalmente a un bebé que estaba en la vereda.
Díaz aseguró que las lesiones del damnificado pudieron haber sido producto de esa situación e incluso mencionó que una mujer que regaba la zona lo golpeó con una manguera mientras él intentaba controlar el conflicto. También denunció que su firma habría sido falsificada en el acta y solicitó una pericia caligráfica.
Sin embargo, su relato fue refutado por el ayudante fiscal Emiliano Pugliese, quien señaló que el informe del médico legista indica que la víctima presentaba lesiones únicamente en el rostro —producto de la golpiza— y en una mano por una caída, lo que contradice la versión de una agresión múltiple.
La fiscalía mantiene la acusación y amplía la investigación
Pese a las versiones contradictorias, el fiscal Roberto Ginsberg y el ayudante fiscal Pugliese sostuvieron la acusación contra los tres efectivos. Además de ratificar los cargos por lesiones y apremios ilegales, sumaron los delitos de falsedad ideológica e incumplimiento de deberes de funcionario público.
La fiscalía solicitó ampliar la Investigación Penal Preparatoria por seis meses más, pedido que fue aceptado por la jueza Parra. De esta manera, el expediente continuará en etapa investigativa para esclarecer lo ocurrido en agosto de 2024, cuando el joven con discapacidad fue víctima de la violenta golpiza que conmocionó a la comunidad de Rawson.