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Presidente de Bulgaria dimite y podría formar su propio partido
Rumen Radev presentó su renuncia ante el Tribunal Constitucional, en una maniobra vinculada a la crisis política y la preparación de elecciones anticipadas, con la posibilidad de encabezar un proyecto político propio.
POR REDACCIÓN
El presidente de Bulgaria, Rumen Radev, presentó este martes su renuncia formal ante el Tribunal Constitucional, en una decisión relevante para la política del país europeo y en el marco de la convulsión política que atraviesa el Estado balcánico. Con esta dimisión, el cargo quedará en manos de la vicepresidenta Iliana Iotova hasta la finalización del mandato o el llamado a nuevas elecciones parlamentarias anticipadas.
La renuncia de Radev se produce en medio de una crisis política prolongada que ha llevado a Bulgaria a encarar múltiples elecciones recientes y fallidas negociaciones para formar gobierno. Analistas señalan que el mandatario dio este paso como parte de sus aspiraciones de entrar de lleno en política activa, incluso con la posibilidad de fundar su propio partido político para competir en las elecciones que se avecinan.
En un discurso televisado previo a la presentación de su renuncia, Radev señaló que desea participar directamente en la contienda política y describió la situación de la clase política actual como insuficiente para responder a las demandas de los ciudadanos. Su salida marca un hecho inédito en la historia moderna de Bulgaria: es el primer presidente elegido directamente por voto popular en ren dimitir antes de completar su mandato.
Según la Constitución búlgara, la renuncia debe ser evaluada por el Tribunal Constitucional, que certificará la voluntad del presidente de dejar el cargo. Una vez aceptada, la vicepresidenta Iotova será la encargada de asumir la jefatura de Estado, como establece la ley, hasta que se celebren nuevos comicios o hasta la finalización del período vigente.
La salida de Radev ocurre en un momento en que el país se prepara para nuevas elecciones parlamentarias anticipadas, tras la caída del gobierno anterior y múltiples intentos fracasados de formar una coalición estable en el parlamento. Los partidos políticos principales no lograron consenso, llevando al país a su octava elección en pocos años, reflejo de la fragmentación del panorama político.
La decisión de Radev ha generado especulaciones sobre su futuro rol político, con analistas sugiriendo que su liderazgo podría atraer votantes descontentos con las estructuras tradicionales y proporcionar una nueva alternativa política en Bulgaria de cara a los próximos comicios.