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Lagunas de Guanacache: José Díaz y su mensaje de resistencia y esperanza mientras llega la luz
Luego de la nota de DIARIO HUARPE sobre la llegada de electricidad a 17 puestos de las Lagunas Guanacache, el cacique José Díaz envió un audio cargado de memoria, lucha y esperanza.
La noticia corrió como el viento entre los matorrales y el suelo agrietado de las Lagunas de Guanacache. Este viernes, una publicación de DIARIO HUARPE trajo una confirmación esperada por generaciones: el intendente de Sarmiento, Alfredo Castro, aseguró que en un plazo de un mes o mes y medio, 17 puestos de la comunidad contarán, por primera vez en su historia, con energía eléctrica. Es un anuncio que promete encender una luz física en la oscuridad, pero que para los habitantes del humedal no logra disipar las sombras de una deuda humanitaria mucho más profunda.
Tras conocerse la novedad, José Díaz, cacique de la comunidad huarpe Aguas Verdes, envió un sentido mensaje de audio al periodista Alejandro Pellegrinuzzi. El vínculo no es casual; Pellegrinuzzi ha sido el perodista que, durante años, ha puesto voz al reclamo desesperado de un pueblo que exige justicia y respeto por sus derechos humanos y ambientales en un territorio que, desde 2015, sufre un proceso de desertificación alarmante debido a la mala gestión del agua.
La voz de la resistencia ancestral
“Muchas gracias Don Alejandro… pude leer bien la nota”, comienza el audio de Díaz, con una parsimonia que denota la sabiduría de quien ha aprendido a esperar contra toda esperanza. Sus palabras no son solo de agradecimiento, sino una declaración de principios sobre la identidad y la pertenencia. "La verdad es que le agradezco por poder transmitir y hacer visible el por qué estamos ahí… el por qué resistimos… el por qué luchamos", expresa el líder originario, dejando en claro que su presencia en las lagunas no es una elección circunstancial, sino una raíz profunda.
Para el cacique, el territorio es el único lugar posible para su gente. "No somos extranjeros… ni tampoco cabemos en una ciudad… ni tampoco en un barrio como millones de veces nos han querido desalojar", relata con firmeza.
En su mensaje, Díaz describe una conexión con el entorno que resulta incomprensible para la lógica urbana: el gusto por el espacio, por el hábitat, por compartir la vida con aquellos con quienes crecieron, incluyendo hasta las arañas que habitan el monte. Es la lucha por el oxígeno, por el lugar y, fundamentalmente, por lo que él denomina "la humedad de la sangre": el vientre lagunar.
Un pasado de atropellos y lucha judicial
Para dimensionar la cautela con la que la comunidad recibe el anuncio de la luz, es imperativo recordar los hechos de agosto de 2019. En aquel momento, los laguneros "pusieron el cuerpo" para denunciar públicamente que la empresa Chirino S.A. estaba obstruyendo de forma ilegal el curso natural del Canal 4. Esta acción no solo hería de muerte al ecosistema de trascendencia internacional, sino que vulneraba la supervivencia misma de las familias ancestrales que veían cómo su fuente de vida era desviada para beneficio privado.
Aquella denuncia valiente derivó en una movilización social sin precedentes y en una campaña de visibilización que obligó a la Justicia a intervenir. El proceso, aunque ralentizado por la pandemia, derivó en un acuerdo interinstitucional histórico firmado el 15 de octubre de 2020. En ese pacto, en el que participaron ministerios, organismos de agua y la propia empresa infractora, se estableció una hoja de ruta con siete ejes: caminos, electricidad, mitigación ambiental, limpieza del Canal 4, agua potable para consumo humano, agua para animales y acceso a la salud.
La luz llega, pero el agua sigue faltando
Hoy, el panorama es agridulce. De esos siete compromisos asumidos hace cuatro años, solo la red vial y ahora la obra eléctrica muestran avances concretos, aunque todavía sin un final de obra formal. Los otros cinco puntos —los más vitales— permanecen en un "inquietante compás de espera". Mientras la llegada de la luz se celebra como un acto de justicia que permitirá conservar alimentos y mejorar la comunicación, el reclamo más urgente sigue siendo el agua.
Las lagunas continúan secas y los animales, que constituyen el sustento vital de los puesteros, siguen muriendo de sed porque el agua simplemente no llega por el Canal 4. Obras prometidas y presupuestadas, como el Acueducto Retamito, nunca se materializaron, dejando a la comunidad en una situación de vulnerabilidad extrema. "Lo que para nosotros es principal, todavía no llega: el agua", insiste José Díaz, recordando que detrás de cada pilastra de luz hay una comunidad de más de 200 personas, incluyendo 80 niños y una veintena de adultos mayores que necesitan salud y condiciones dignas.
Una esperanza custodiada por la memoria
El compromiso asumido por el intendente Castro ante este medio pone una fecha concreta al fin de la oscuridad. Si se cumple, las 17 pilastras marcarán un antes y un después en la seguridad y el crecimiento de los niños laguneros. Sin embargo, la comunidad mantiene una "cautelosa esperanza", ya que la experiencia previa con distintos gobiernos ha sembrado dudas.
El pedido de los huarpes no se agota en el tendido eléctrico. Apuntan a la Justicia, específicamente a la jueza de Sarmiento, María Eugenia Barassi, para que actúe como garante del acuerdo de 2020. Para José Díaz, el sentimiento de humillación y discriminación que han sufrido durante años solo se curará con el cumplimiento total de lo pactado. Escuchar la voz de este pueblo es entender que la luz es necesaria, pero que sin el "vientre lagunar" recuperado, la herida en el corazón de San Juan seguirá abierta