Economía > Guerra en Medio Oriente
Los posibles efectos en la economía por el bloqueo del "Estrecho de Ormuz"
Se trata de uno de los pasos marítimos más importantes para la circulación de petróleo global. El rol de Yemen y una crisis energética mundial inminente.
Por Raúl Caliva Hace 2 horas
El estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más importantes del mundo, ha quedado cerrado y cualquier embarcación que intente pasar por él será blanco de ataques, advirtió recientemente Ebrahim Jabbari, alto comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI).
“El estrecho de Ormuz está cerrado”, declaró en una transmisión a la prensa. “Cualquiera que quiera pasar, nuestros abnegados héroes de la Armada y el Ejército del CGRI prenderán fuego a esos barcos”, manifestó Jabbari. “No vengan a esta región. No permitiremos que salga ni una sola gota de petróleo”, concluyó el comandante.
El anuncio se produce en medio de la escalada militar entre Irán, por un lado, e Israel y EE.UU., por otro, que comenzó la madrugada del pasado sábado tras una ofensiva contra la República Islámica. En respuesta, Irán lanzó varias andanadas de misiles balísticos hacia Israel, así como contra bases estadounidenses situadas en países de Oriente Medio.
¿Por qué es crucial la vía navegable de Ormuz?
La situación es la siguiente, el “Estrecho de Ormuz” conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán. Por él transitan buques petroleros y gasísticos de Arabia Saudita, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Irak, Irán y Kuwait. Desde allí llevan sus productos a través del Océano Índico a países como India o China.
Esto plantea varios problemas. Según indica Edgardo Rovira, analista político en relaciones institucionales y económicas, bloquear el “Estrecho de Ormuz”, no solo se trata de un inconveniente de suministro, es “la anulación del principal pulmón energético del planeta”.
En su lectura del conflicto, acorde a los acontecimientos que vienen desarrollándose y también, a raíz de experiencias históricas, por este corredor circulan diariamente 21 millones de barriles de crudo, una cifra que representa el 20% del consumo global.
“Si Irán decide interrumpir este flujo tras una escalada con EEUU e Israel, la arquitectura de exportación de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos quedaría herida de muerte.
La única alternativa para estos países es transportar el petróleo a través de sus redes de oleoductos hacia el Mar Rojo. Sin embargo, la capacidad técnica es insuficiente. El oleoducto saudí East-West apenas puede procesar 5 millones de barriles diarios, lo que dejaría fuera de juego a más de la mitad de su volumen habitual. Este desvío forzado trasladaría toda la presión hacia un punto geográfico mucho más inestable: Bab al-Mandeb”.
Con Ormuz neutralizado, “Bab al-Mandeb dejaría de ser una ruta secundaria para convertirse en el cuello de botella más crítico del mundo. Aquí es donde la estrategia geopolítica de Irán se vuelve más letal. A diferencia de Ormuz, donde la V Flota de Estados Unidos puede desplegar una superioridad naval convencional con grupos de combate liderados por portaaviones como el USS Abraham Lincoln, el entorno en el Mar Rojo es difuso y fragmentado”.
Y continuó: “Irán no necesita enviar su marina regular a combatir contra los destructores estadounidenses. Le basta con activar a los hutíes en Yemen para saturar el estrecho con misiles de crucero antibuque C-802, drones suicidas y minas navales de bajo costo”.
“Al hostigar el tráfico comercial desde una costa controlada por actores proxy, Teherán logra una disrupción total del comercio hacia Europa sin necesidad de una declaración de guerra formal”, detalló.
El impacto técnico de esta crisis se mediría en tres frentes inmediatos:
Parálisis por Seguros: No hace falta hundir barcos para frenar el crudo. En cuanto la percepción de riesgo se dispara, las reaseguradoras internacionales retiran coberturas o imponen “primas de riesgo de guerra” astronómicas. Esto obliga a las navieras a desviar sus flotas por el Cabo de Buena Esperanza, añadiendo 15 días de navegación y disparando el costo de los fletes.
Saturación Logística: Bab al-Mandeb tiene apenas 29 kilómetros de ancho. Un aumento repentino en el tráfico de buques tanque intentando compensar el cierre de Ormuz crearía una congestión física que cualquier incidente menor —un dron o una mina— transformaría en un bloqueo total.
Shock Inflacionario: El barril de Brent no solo subiría por la escasez, sino por la incertidumbre de tener dos choke points estratégicos bajo amenaza simultánea. Europa, dependiente del crudo que cruza el Canal de Suez, recibiría el impacto directo en sus costos energéticos y en una inflación importada imposible de controlar con políticas monetarias tradicionales.
“En definitiva, Bab al-Mandeb ganaría una centralidad estratégica que no está preparado para sostener, convirtiéndose en el frente principal de una guerra económica”, resumió Rovira.
Impacto económico
En reportes recientes, los precios del petróleo han experimentado una fuerte subida (entre un 7% y un 10%) debido al conflicto desatado en Medio Oriente. Las principales referencias cotizan de la siguiente manera:
Brent (referencia en Europa): Se sitúa en torno a los $77,76 USD por barril. Durante la jornada alcanzó picos de hasta $82,37 USD.
WTI (referencia en EE. UU.): Cotiza cerca de los $71,15 USD por barril, habiendo tocado máximos de $75,33 USD.
En Argentina, el panorama es distinto al de años anteriores debido a la desregulación del mercado. Actualmente, el concepto de "barril criollo" (un precio fijo interno) ha quedado prácticamente en desuso y el valor local se mueve en sintonía con la paridad de exportación.
Como Argentina utiliza el Brent como referencia internacional, el salto de hoy a casi $80 USD impacta directamente en la negociación interna entre productoras y refinadoras.
Crudo Medanito (Vaca Muerta): Se está negociando en torno a los $74 - $76 USD. Suele tener un pequeño descuento respecto al Brent por calidad y costos logísticos.
Crudo Escalante (Chubut): Por ser un petróleo más pesado, suele cotizar unos dólares por debajo del Medanito, ubicándose cerca de los $70 - $72 USD.
Desde la liberación de precios iniciada a fines de 2023 y profundizada en 2024/2025, el objetivo ha sido que el precio interno sea igual al precio de exportación. Esto significa que, si el precio del Brent subió un 8%, el barril en Argentina sube casi en la misma proporción. En consecuencia, el impacto indirecto en los precios de la nafta y el gasoil será inmediato.
Dado que, como el sistema está desregulado, cada vez que el barril internacional salta de esta manera, las petroleras suelen aplicar ajustes en los surtidores para no perder “paridad de importación”.