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Cuatro grandes sueños de Francisco

La conversión ecológica nos llama a un estilo de vida sobrio y sencillo que nos lleve a actitudes más responsables de consumo, de tratamiento de los desperdicios no biodegradables.

Mons. Jorge Lozano

POR Mons. Jorge Lozano SEGUIR
16 de febrero de 2020

16 de febrero de 2020

El Papa acostumbra abrirnos su corazón y enseñarnos así a sumarnos en el camino de la alegría del Amor, del Evangelio.

Cuando hablamos de sueños la mayoría de las veces nos referimos a anhelos casi imposibles de cumplir. Situaciones futuras tan deseables como “inalcanzables”.

Sin embargo estos sueños de miles de millones de personas en el mundo en general y la Amazonia en particular son asumidos por el corazón del Pastor, rumiados en su oración, y expresados con amor y palabras de esperanza.           

En la presentación de la nueva Exhortación Apostólica que se realizó el miércoles 12 en el Vaticano, un par de los panelistas hicieron referencia a que hay que leerla como una carta de amor. Por eso sus primeras palabras “Querida Amazonia” dan el título al documento.

Los sueños del Papa se refieren a lo social, cultural, ecológico y eclesial.

“Un sueño social ante el clamor de la Tierra y el grito de los pobres”.

El Papa desarrolla en este punto lo ya afirmado en la Encíclica Laudato Si’: “un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres”. (LS 49).

Por eso Francisco nos dice, “Sueño con una Amazonia que luche por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los últimos, donde su voz sea escuchada y su dignidad sea promovida.”

Un sueño cultural, por la conversión cultural.

“Sueño con una Amazonia que preserve esa riqueza cultural que la destaca, donde brilla de modos tan diversos la belleza humana.” Para que esto sea posible debemos desterrar actitudes colonialistas que avasallan los estilos de vida de sus pueblos originarios.

Un sueño ecológico, con esperanza de conversión ecológica.

“Sueño con una Amazonia que custodie celosamente la abrumadora hermosura natural que la engalana, la vida desbordante que llena sus ríos y sus selvas.”

El haber planteado ya en Laudato Si’ (hace 5 años) la necesidad de una ecología integral, da el marco a este capítulo.

La conversión ecológica nos llama a un estilo de vida sobrio y sencillo que nos lleve a actitudes más responsables de consumo, de tratamiento de los desperdicios no biodegradables.

Para esto es fundamental recordar el principio del Destino Universal de los Bienes. La consigna del “cuidado de la casa común”. (LS)

“Si el cuidado de las personas y el cuidado de los ecosistemas son inseparables, esto se vuelve particularmente significativo allí, donde la selva no es un recurso para explotar, es un ser, o varios seres con quienes relacionarse.” (42)

“En la Amazonia el agua es la reina, los ríos y arroyos son como venas, y toda forma de vida está determinada por ella.” (43)

Escuchar el “grito de la Amazonía” y contemplar “el sueño hecho de agua”.

Un sueño eclesial, pasar de ser una Iglesia de visita a una Iglesia de presencia.

El título de este Capítulo es de por sí expresivo. La evangelización no es estar de paso para decir algo y luego irse.

Ya esto ha sido expresado por San Pablo VI en Evangelii Nuntiandi y San Juan Pablo II en Redemptoris Missio. Plantar la Iglesia en una cultura es un proceso que lleva su tiempo, a veces prolongado. La inculturación del Evangelio tiene pautas, pasos, criterios que no se pueden establecer de antemano, como si fuera la construcción de una casa.

“Sueño con comunidades cristianas capaces de entregarse y encarnarse en la Amazonia, hasta el punto de regalar a la Iglesia nuevos rostros con rasgos amazónicos.” Para eso es muy importante desplegar la vocación propia de los laicos en la construcción de la comunidad cristiana, desterrando actitudes clericales y autoritarias. (Ver N° 94 y 90)

Si bien es cierto que la Eucaristía es el culmen de la oración de la Iglesia, sin embargo la vida cristiana de las comunidades no puede quedar encerrada en si tiene misa o no. Hay que desplegar más una teología y praxis de los ministerios laicales. (Ver Nº 92-93)

La presentación de esta exhortación tuvo algunos momentos que fueron más allá de lo concreto de este texto tan rico como cuestionador. Les comparto cuatro expresiones que me llegaron profundo no solo porque hablan desde el corazón sino porque al referirse a nuestro Papa me hicieron mucho bien:

«Estamos ante un Papa tan poético, nunca hubiera imaginado citar a poetas brasileños y otros latinoamericanos.» (P. Adelson Araujo dos Santos)

«Mi corazón latió fuerte cuando conocí su título: ‘Querida Amazonía’. ‘Querida’ implica mucho cariño. (…) Yo veo valentía en el Papa Francisco al tratar el tema de la Amazonía en esta exhortación.» (Hermana Augusta de Oliveira SMR)

«Este es un documento de reconciliación, si así no fuera no sería del Papa Francisco, y se trata de una reconciliación desafiante.» (cardenal Michael Czerny SJ)

 

Querida Amazonia: bienvenida y gracias por indicarnos la oportunidad y darnos herramientas de ser mejores cuidadores de esta parte de nuestro bendito mundo.

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