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Economía > Panorama complejo

Indumentaria enfrenta su peor bimestre con despidos y suspensiones en alza

Entre septiembre y octubre de 2025, la industria textil sufrió una caída sostenida en ventas y producción, con despidos récord y un aumento significativo de las importaciones que presionan al sector.

POR REDACCIÓN

Hace 1 hora
Las ventas se redujeron por tercer bimestre consecutivo y la percepción empresarial se volvió marcadamente pesimista. Foto: Gentileza

La industria de la indumentaria atravesó entre septiembre y octubre de 2025 su período más crítico desde principios del año anterior, con un deterioro pronunciado en casi todos sus indicadores clave. Según datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), las ventas se redujeron por tercer bimestre consecutivo y la percepción empresarial se volvió marcadamente pesimista.

Las compañías enfrentaron una combinación compleja: una caída sostenida del consumo, un aumento constante de costos, una aceleración en las importaciones y problemas financieros internos que dificultaron la operatividad. Estos factores llevaron a los fabricantes a ajustar su producción, modificar estrategias de precios y gestionar un exceso de inventarios que afectó la dinámica comercial.

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El empleo en el sector fue uno de los aspectos más afectados. Las empresas implementaron medidas de ajuste que incluyeron un aumento significativo en despidos y suspensiones. En particular, los despidos alcanzaron su nivel más alto desde 2024, representando casi el 30% de las medidas adoptadas, mientras que las suspensiones se duplicaron, llegando a constituir el 10%.

Estos ajustes responden a la incapacidad de trasladar la suba de costos a los precios finales, la caída constante en las ventas y la acumulación de stock que dificultó la continuidad productiva. En consecuencia, la producción se desestabilizó, y las firmas tuvieron que recortar turnos, reducir horas y disminuir personal.

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Según la encuesta de la CIAI, 7 de cada 10 empresas reportaron caídas en ventas durante el quinto bimestre del año, consolidando una tendencia negativa. La baja interanual en unidades vendidas fue del 13,3%, reflejando un consumo debilitado. Para el 80% de las empresas, la caída de la demanda fue la principal preocupación, agravada por el aumento de costos que afectó la rentabilidad.

El sector no pudo trasladar los incrementos salariales a los precios: el 64% de las empresas absorbió completamente estos costos, y el 34% aplicó ajustes parciales, generando un desfasaje entre el índice de precios de las prendas y el nivel general. Esta contención de precios respondió a la resistencia del consumidor y a la fuerte competencia de productos importados.

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El manejo de inventarios también fue un problema crítico. El 48% de las compañías declaró tener stocks excesivos, el porcentaje más alto desde finales de 2024. Esta situación generó tensiones financieras, limitó la reposición y afectó la planificación y el lanzamiento de nuevos productos.

La cadena de pagos mostró un claro deterioro: un tercio de las empresas reportó retrasos frecuentes, y la proporción de firmas sin problemas de pago cayó del 49% al 30%, lo que impactó negativamente en la producción, ralentizando compras y priorizando órdenes con mayor liquidez.

La confianza del sector cayó notablemente, con un 58% de empresarios calificando la situación económica como mala o muy mala, el nivel más bajo en dos años. Las expectativas para 2025 se tornaron negativas, con solo un 10% esperando mejoras en las ventas y un aumento del pesimismo entre el segundo y quinto bimestre.

El comercio exterior agravó la situación. Entre enero y octubre de 2025, las importaciones de prendas crecieron un 102% en dólares y un 154% en volumen respecto al mismo período de 2024, alcanzando un récord histórico de 31.232 toneladas. China explicó gran parte del incremento, con una participación del 51% y precios unitarios que bajaron un 21%, intensificando la competencia sobre la producción nacional.

Los productos más importados fueron pantalones, abrigos y sweaters. Los pantalones representaron el 21,8% del total, con incrementos interanuales del 124% en dólares y del 196% en cantidades. También crecieron significativamente las importaciones de t-shirts y camisas, con precios unitarios que bajaron hasta un 37% en algunos casos, presionando aún más al mercado local.

Por el lado de las exportaciones, el panorama fue negativo: el valor exportado cayó un 21% y el volumen un 24%, con 479 toneladas enviadas, el nivel más bajo en ocho años. No obstante, el precio unitario de las prendas exportadas subió un 4%, reflejando un cambio en el mix hacia productos de mayor valor.

La reciente clausura de Whirlpool reavivó el debate sobre el costo laboral, la apertura comercial, el tipo de cambio y la competitividad. En los primeros diez meses del año, esta empresa asiática representó el 89% de las unidades importadas y ha sido foco de denuncias por prácticas de dumping.

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