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País > En Entre Ríos

Un pueblo marcado por el Carnaval atraviesa una "epidemia" de suicidios

En esta localidad de 22 mil habitantes del departamento Colón, 16 personas se quitaron la vida entre 2023 y 2025. 

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
San José, en el epicentro de la provincia con la tasa de suicidios más alta del país. FOTO: Gentileza

Playas extensas sobre el río Uruguay, comparsas de Carnaval, vecinos tomando mate en la vereda y turistas que llegan atraídos por el complejo termal. A primera vista, nada parece alterar la calma de esta localidad de 22.000 habitantes del departamento Colón, en Entre Ríos. Sin embargo, detrás de la postal de verano, el pueblo atraviesa una crisis profunda: un pico de suicidios que golpea especialmente a adolescentes y jóvenes.

Entre 2023 y 2025, 16 personas se quitaron la vida en San José, según los registros de defunciones del hospital local. La mayoría tenía entre 15 y 40 años. A esos casos se suman decenas de intentos. A mediados del año pasado, el centro de salud llegó a registrar una internación diaria por ideación o intento suicida. Actualmente recibe entre uno y tres casos semanales.

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Diciembre marcó uno de los momentos más críticos: tres suicidios en pocas semanas, todos de adolescentes y jóvenes. El menor tenía 15 años.

Una crisis enmarcada en un drama provincial

El fenómeno local se inscribe en un contexto más amplio. Entre Ríos tiene la tasa de suicidios más alta del país: 19,8 cada 100.000 habitantes, casi el doble de la media nacional (9,8). A comienzos de 2025, el presidente de la Cámara de Diputados provincial, Gustavo Hein, llegó a definirla como “la capital nacional del suicidio”.

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En enero de este año, la provincia registró 28 suicidios en 31 días. Frente a esa seguidilla, el gobierno fortaleció el Programa Provincial de Prevención del Suicidio y la línea telefónica 135, disponible las 24 horas.

Pero en San José, las estadísticas tienen nombre y apellido. En los últimos meses se sumaron a la lista una directora escolar de 39 años, un joven deportista de 23 y un estudiante de 15. Solo dos de los últimos 17 casos habían tenido contacto previo con el sistema de salud.

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“Hay silencio, abulia”

“El problema no es que haya ocurrido una catástrofe o un golpe socioeconómico distinto al del resto del país”, explica el psicólogo Rodrigo Álvarez Kovacevich, del hospital de Colón. Lo que observa, en cambio, es una forma particular de malestar: “No hay desesperación ni gritos. Hay silencio, abulia, una brutal indiferencia hacia todo, incluso hacia la vida misma”.

Esa apatía generalizada —que incluye aislamiento, pérdida de deseo y desconexión— se repite en los consultorios. El director del hospital local, Marcelo Ramat, admite que hasta 2024 la ciudad no tenía ni psicólogo ni psiquiatra en el sistema público. Hoy existe una red de profesionales, pero la demanda supera ampliamente la oferta.

La lista de espera es extensa y conseguir turno psiquiátrico puede demorar meses. El especialista que atiende en el hospital llega desde Concordia dos veces por semana.

Aislamiento, consumos y tabúes

En el pueblo, la vida históricamente transcurrió “puertas afuera”. Sin embargo, referentes comunitarios detectan una ausencia creciente de adolescentes en plazas, playas y clubes. Las categorías intermedias en deportes casi han desaparecido.

En una mesa intersectorial convocada por el municipio, los diagnósticos se repitieron: aislamiento social, falta de comunicación, consumo de alcohol, drogas y pantallas. La palabra “consumo” apareció en casi todos los papeles.

Cuando se habla de drogas, surge de inmediato la cocaína, junto con la naturalización del consumo diario de marihuana entre menores. A eso se suman la ludopatía online y la dependencia a redes sociales. Psicólogos locales describen un “cóctel” de soledad, adicciones y violencia que se agravó tras la pandemia.

Otro tema que emerge, aunque con mayor dificultad, es el abuso sexual intrafamiliar. Profesionales de atención primaria aseguran que una proporción significativa de pacientes con ideación suicida refiere haber sufrido abusos. “Está instalada la idea de ‘acá no pasó nada’”, señala una psicóloga del barrio El Brillante.

El efecto contagio y el rol de los medios

Docentes y especialistas advierten sobre el llamado “efecto imitación” o efecto Werther, que puede desencadenarse cuando los suicidios se abordan de forma sensacionalista. En la localidad conviven esfuerzos de prevención con coberturas en redes sociales que anuncian los casos como primicias, generando cadenas de comentarios y especulaciones.

En contrapartida, la evidencia internacional señala que un tratamiento responsable puede tener efecto preventivo.

Respuestas comunitarias

La provincia realizó más de 80 intervenciones territoriales en 2025 y reforzó su estructura de salud mental. En experiencias previas, como en la localidad de Charrúas, campañas intensivas de prevención y mayor presencia profesional lograron reducir drásticamente los casos.

En San José, la parroquia local creó un grupo de psicólogos voluntarios y avanza con la conformación de la “Red Sanar”, un espacio comunitario para abordar depresión, duelo, adicciones y soledad antes de que escalen.

Sin embargo, para muchas familias la ayuda llegó tarde. Norma Zabala, madre de un joven que se quitó la vida en mayo del año pasado, relata que durante años buscaron asistencia. “Le decían que su problema era el consumo de drogas, pero no: el consumo era una consecuencia”, afirma. Recién meses antes de su muerte recibió el diagnóstico de trastorno límite de la personalidad y comenzó tratamiento. “La medicación iba a tardar tres meses en hacer efecto, pero él no llegó”.

Ocho meses después, todavía no pudo entrar al cuarto de su hijo.

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