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10 objetos para desechar y ganar espacio en tu casa
Si sentís que tu casa “te queda chica”, el problema puede no ser el tamaño, sino la cantidad de objetos acumulados.
POR REDACCIÓN
Muchas casas se sienten pequeñas no por sus metros cuadrados, sino por la cantidad de objetos que ocupan espacios útiles y generan desorden. Para recuperar superficie y lograr una sensación de orden, este listado enumera 10 tipos de artículos que conviene desechar, donar o reciclar sin dudar.
Ropa que no usaste en más de un año: Si no la elegiste en las últimas temporadas, es muy probable que no lo vayas a hacer en el futuro. La ropa acumulada ocupa armarios y cajones innecesariamente.
Electrodomésticos rotos o en desuso: Secadores de pelo, licuadoras viejas y otros aparatos que ya no funcionan o no usás solo juntan polvo y ocupan espacio.
Papeles y revistas viejas: Facturas pagas, manuales de equipos que ya no tenés o revistas acumuladas pueden reciclarse para despejar cajones y escritorios.
Tuppers sin tapa (o tapas sin tuppers): Los recipientes de cocina incompletos generan caos en los cajones y ocupan espacio útil.
Medicamentos vencidos: Además de ocupar lugar, representan un riesgo; lo ideal es llevarlos a una farmacia para su descarte seguro.
Juguetes rotos o que ya no se usan: Si están en buen estado, donarlos es una opción; si no, es momento de despedirse para liberar espacio.
Zapatos gastados o incómodos: Conservá solo los que realmente usás; el resto ocupa lugar sin sentido.
Tecnología obsoleta: Celulares viejos, cargadores sin identificar y cables enredados se acumulan con facilidad y ocupan espacios valiosos.
Utensilios de cocina duplicados: Muchos cuchillos, pelapapas o espátulas repetidos pueden reducirse a lo esencial para liberar espacio.
Decoración que ya no te representa: Cuadros, adornos o souvenirs que no te gustan más solo ocupan lugar y pueden reemplazarse por piezas más significativas o dejarse ir.
Menos es más: El artículo subraya que desprenderse de objetos que no se usan no solo libera lugar, sino que también renueva la energía en el hogar. La clave está en evaluar cada objeto con honestidad y avanzar de a poco, categoría por categoría, hasta notar la diferencia en la sensación de amplitud y orden.