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Provinciales > Pequeña guerrera

Alma, la luchadora que en el Día del Cáncer cumple 2 años de superar la enfermedad

Tenía 4 años cuando le detectaron un tumor cerebral, la operaron el 15 de febrero y, para su mamá, esa fecha fue la del renacimiento de su hija. Asegura que la fe en Dios fue esencial para afrontar el proceso.

POR Eliana Ruiz SEGUIR
15 de febrero de 2020

15 de febrero de 2020

“Ya no llorés más mamá porque ya estoy acá con vos”, esas fueron las palabras que le dijo Alma Molina a su mamá, Martha, tras despertar después haber estado cuatro días en coma luego de una operación. La pequeña tenía un tumor cerebral que le extirparon hace justamente 2 años, en el Día Internacional del Cáncer Infantil que se conmemora cada 15 de febrero. Esta es su historia. 

Fue en agosto del 2017 cuando comenzó todo. En ese mes, hubo un día en el que amaneció con el cuerpo paralizado, razón por la que su madre la llevó al médico. Comenzaron a hacerle estudios y el 29 de enero del 2018 les dijeron algo que les cayó como un balde de agua fría: la niña tenía un astrocitoma, un tumor cerebral que había que operar de forma urgente. Ante esta situación, la pequeña, que en ese entonces tenía 4 años, fue internada el 6 de febrero en el Hospital Rawson. El 15 de ese mes la operaron. Ese fue el día más largo para Martha ya que la intervención duró casi 14 horas. A su hija la volvió a ver recién a las 23 en terapia intensiva mientras luchaba por su vida. Estuvo en coma 4 días y, cuando se despertó le pidió a su madre que ya no llorara porque ella no la iba a abandonar. 

"A veces lloro porque la veo tan bonita y hace dos años mi hija estaba en quirófano, peleando por su vida", contó Martha.

A Alma le dieron el alta un 23 de febrero del 2018, un día después, el 24, cumplió 5 años, no lo celebraron mucho porque ella estaba débil pero en el 2019, para sus 6, la fiesta que le hicieron fue enorme. Es que con ella celebraron la vida y la dicha de que la niña esté bien. "Mi hija es un milagro de Dios porque estuvo muy delicada de salud y cuando se despertó hablaba, veía, escuchaba, no lo podía creer", expresó su mamá.

"Después de la operación empezó a recuperar su parte motriz porque había perdido la fuerza en la pierna y en el brazo", contó Martha. Gracias a la rehabilitación recuperó la movilidad de la pierna, en su brazo aún tiene algunas secuelas pero son mínimas por lo que puede llevar una vida como la de cualquier niño de 6 años. Aunque, cada 6 meses debe realizarse una serie de controles médicos que afronta con valentía, antes los mismos se los hacían cada 3 y ella siempre se mostró dispuesta a colaborar con los médicos, según su madre, nunca lloró ni se quejó, "es toda una guerrera". Estos estudios son necesarios durante 5 años debido a que el astrocitoma es un tumor que tiende a volver a presentarse.

La importancia de la fe

Para Martha,la fe en Dios fue algo imprescindible a la hora de afrontar el pronóstico y el tratamiento de Alma. "Todos los días le doy gracias a Dios que la tengo, con estas enfermedades, si uno no tiene fe, es imposible que sucedan los milagros y Alma es un milagro para mí", dijo. Es por ello que les recomienda que recen a las mamás que están pasando por estas difíciles situaciones. También, fue fundamental el apoyo de su familia, del personal médico y de los voluntarios de FundaME que la acompañaron en los momentos más complicados. 

La actualidad

Alma tiene 6 años, en marzo comenzará 2º grado y su madre la describe como una niña "llena de vida y super valiente". La segunda característica es por el buen comportamiento de su hija a la hora de hacerse los estudios ya que nunca hizo problemas o lloró por ello, a pesar de que en ocasiones deben ir 4 o 5 días seguidos al hospital.

Para Martha, febrero es el mes del renacimiento de su pequeña ya que el día 15 le extirparon el tumor. Ese día lo vive participando de diversas actividades que se hacen en la provincia por el Día Internacional del Cáncer Infantil, entre ellas, el encendido de velas. Luego, llega la hora de ir a festejar porque para la familia es una jornada colmada  de alegría ya que representa el momento el que el cáncer dejó de estar presente en el cerebro de Alma. "Yo siempre digo que mi hija cumple dos veces años y los festejamos a lo grande", cerró Martha Molina, la mamá.

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