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Fundación Espartanos: rugby en la cárcel por la reinserción social

Federico comanda un grupo de voluntarios que lleva el rugby a la cárcel como forma de templar el carácter y formar disciplina en los internos. El programa lleva más de un año trabajando y los resultados ya pueden palparse de manera positiva.

POR REDACCIÓN

04 de diciembre de 2019

Prolijos en su aspecto, se dirigen ordenados al campo de juego. Con abrazos afectuosos saludan a sus entrenadores. Es miércoles y el calor de la siesta no hace más que entusiasmarlos a hacer ejercicio y disfrutar del sol, ese que tanto extrañan en tiempos de encierro. Es el equipo de Los Espartanos, juegan al rugby en el penal, comandados por Federico Zapata, un valiente que se animó a soñar y gracias a eso fue elegido como uno de los finalistas del premio Sanjuanino Solidario 2019.

Se agrupan en un gran círculo, abrazados. Esa manera de ordenarse les permite mirarse y comunicarse todos al mismo nivel. Federico les cuenta que han sido seleccionados como finalistas de un premio muy importante y el pecho de varios de agranda de orgullo. Quizás, es la primera vez que sienten orgullo de sus acciones.

El trabajo de la Fundación Los Espartanos desembarcó hace poco más de un año y medio en San Juan, de la mano de Federico quien, en medio de una búsqueda personal, descubrió la organización y una forma en la que él podía ayudar uniendo su pasión por el rugby y su espíritu solidario. Como explica Daniel Quiroga, uno de los voluntarios, el programa tiene tres aristas principales: en primer lugar, el deporte, el rugby como formador de carácter, obediencia, disciplina y espíritu de grupo; en segundo, la espiritualidad, pues los internos se reúnen a rezar el rosario al menos una vez a la semana; y por último, la capacitación, ya que se intenta acompañarlos en la reinserción social, que al salir no queden desamparados y tengan herramientas válidas para poder ganarse la vida.

Como explica Federico Zapata, “este proyecto va un poco más allá, es darle una chance a alguien que tiene sus esperanzas de vida perdidas, de esa manera, si le volvemos a dar oportunidades podemos tener cambios, lleva conjuntamente a bajar la delincuencia. Es gratificante, quizás ellos no se olvidan más porque los ayudaste en el peor momento de su vida”.

Tanto Federico como los voluntarios, entienden su trabajo como una apuesta a largo plazo. Saben que se trata de un grupo social relegado, estigmatizado, rechazado y es por eso que su aporte es fundamental.

“Si logramos que uno no vuelva, ya está. Se consiguió el objetivo. Yo estoy seguro que ninguno de ellos va a volver a la cárcel, van a ir a sus casas, van a conseguir un trabajo y van a llevar el pan a sus hogares de manera digna y legal”, cuenta esperanzado el rugbier.

Por su parte, Maximiliano Ortiz, es otro de los jóvenes que decidió sumarse a la apuesta y encarna el proceso interno que, muchas veces, despierta este proyecto. Uno de los internos que actualmente se encuentra en el penal fue quien le hizo mucho daño a un miembro de su familia. “Acá existen las mismas personas que hay afuera, me encontré seres humanos que simplemente en algún momento tuvieron un pensamiento erróneo y estas son las consecuencias”, describe el entrenador, quien pudo superar el rechazo.

A pesar del poco tiempo que la Fundación Espartanos lleva en la provincia, lo resultados ya son notorios. Los internos que son parte del programa (70, además de las mujeres) se hayan todos juntos en un mismo pabellón el cual se destaca frente a los demás. Allí desayunan, almuerzan, meriendan y cenan todos juntos al mismo horario. Hay estrictas reglas de orden y limpieza personal y del espacio. Todos son parte de un mismo equipo. “Se juntan a comer asados, incluso una vez lo hicieron con los guardias”, comenta sorprendido Daniel Quiroga.

Este orden no es un mero capricho, como explica Federico, el comer bien, descansar y cumplir con normas básicas de convivencia les permite llevar una vida más tranquila, reflexiva, sin ira y broncas entre ellos. En su trato cordial, el respecto a sus entrenadores y el afecto que se demuestran entre ellos, se puede ver claramente que el resultado de esos cambios es positivo.

En el caso de resultar ganadores del premio mayor del Sanjuanino Solidario 2019, utilizarían los 100.000 pesos para la compra de material de trabajo, es decir, pelotas, camisetas, colchonetas, etc. A pesar de esto, el equipo entero de Los Espartanos se halla feliz de haber sido seleccionados como finalistas, puesto que la difusión y visibilización de su trabajo servirá para que el resto de la sociedad lo entienda y acepte.

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