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País > Polémica artesanal

Hiperrealismo que impacta: el fascinante y controvertido mundo de los bebés Reborn

¿Arte, terapia o ilusión? Los bebés reborn, creaciones tan realistas que confunden, son el centro de un fascinante universo donde el coleccionismo se mezcla con la proyección emocional. Un recorrido por el minucioso oficio de dar "vida" al vinilo.

POR REDACCIÓN

Hace 15 horas
Capa por capa, pelo por pelo: el meticuloso arte de crear bebés Reborn hiperrealistas. FOTO: Gentileza

A primera vista, el engaño es perfecto. La piel tiene el tono exacto de un recién nacido, con esas pequeñas rojeces y venas apenas visibles. La expresión del rostro podría ser de ligera molestia, pero el bebé permanece inmóvil, en un silencio inquietante. “Este no es un bebé real. Es un bebé reborn”, aclara Leticia Andrea Casco, la artista argentina detrás de estas esculturas de vinilo que desdibujan la línea entre el arte y la vida, generando una poderosa mezcla de fascinación, apego y, en no pocas ocasiones, intensa polémica.

Para Leticia, cada creación es una obra de arte única. “Es algo pintado capa por capa, pelo por pelo, con el fin de que parezca un bebé real”, explica a Infobae. Lejos de cualquier proceso industrial, el nacimiento de un reborn es un ritual completamente manual que exige dedicación obsesiva y paciencia. Desde el primer trazo hasta el último detalle, cada pieza demanda entre diez días y tres semanas de trabajo ininterrumpido.

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El minucioso proceso de creación: de un kit en blanco a una "criatura"

El viaje comienza con un kit de vinilo en blanco, una escultura sin color que llega principalmente de artistas de Alemania, Estados Unidos y España. “Se pinta capa por capa, dando los tonos de la piel, las rojeces, los capilares, las venitas y las uñas”, detalla Casco. Una de las etapas más delicadas es la del cabello: “Se implanta pelo por pelo, las pestañas, y después se arma”.

Pero el realismo no es solo visual. Uno de los secretos que logra la ilusión completa está en el peso y la sensación al sostenerlo. “Se les pone peso en zonas concretas, por ejemplo, en la cabeza, para que cuando lo sostenés, caiga hacia atrás. También en el abdomen, las piernas y los brazos”, revela la artista. El objetivo es que el cuerpo responda físicamente como el de un recién nacido, completando la experiencia sensorial.

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Un mercado de coleccionistas: precios, emociones y situaciones límite

Este hiperrealismo tiene un valor acorde. En Argentina, los bebés reborn de Leticia tienen un precio de entre $300.000 y $600.000 pesos. “Solamente la escultura en blanco sale entre USD 100 y USD 150”, explica, a lo que se suman materiales, horas de trabajo y técnica. En el extranjero, el rango va desde 600 dólares hasta 3.000 euros. “Cada bebé es único y una familia espera semanas hasta tenerlo”, advierte.

La reacción de la gente va más allá de la admiración estética. “Despiertan emociones muy fuertes”, afirma Leticia. La mayoría de sus clientas son coleccionistas; algunas tienen uno o dos, pero otras llegan al extremo: “Tengo clientas que tienen hasta 100 muñecos”.

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Sin embargo, la línea entre la colección y la proyección emocional a veces se difumina. La artista ha sido testigo de situaciones que rayan lo insólito: “Me contaron que los sacaban a pasear o que querían alimentarlos”. Incluso recibió consultas sobre la posibilidad de hacerles un baby shower o colocarles aritos. “Una clienta me dijo: ‘el bebé está triste porque lo veo desinflado’. En realidad, lo habían manipulado tanto que el vellón se había aplastado”, relata. Ante estos casos, Leticia mantiene una postura respetuosa, aunque confiesa: “Por dentro pienso: qué raro”.

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