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Martes 13: cómo atraer buena energía y protección con rituales
A un día del primer martes 13 del año, fecha tradicionalmente asociada a la mala suerte en cultura hispana, crecen las prácticas populares para atraer protección, buena energía y neutralizar posibles malas vibras.
POR REDACCIÓN
El martes 13 es considerado, en muchos países de habla hispana como Argentina, España o Uruguay, un día de mala suerte debido a la combinación del número 13 (tradicionalmente asociado con infortunios) y el martes, día regido en la antigüedad por Marte, símbolo de conflicto y peligro. Por ello, además de las creencias populares de precaución, muchas personas recurren a rituales y prácticas para atraer protección y buena energía antes y durante esta jornada.
Una de las prácticas más extendidas es la limpieza energética del hogar, que se realiza barrriendo desde el fondo de la casa hacia la puerta principal, con la intención simbólica de expulsar malas energías acumuladas. Luego, algunas personas añaden agua con limón o vinagre y esparcen sal marina en las esquinas de las habitaciones como forma de “purificar” el espacio.
Otro ritual habitual es encender una vela blanca, color tradicionalmente relacionado con la pureza y la protección. Al colocarse en un lugar tranquilo de la casa, se cree que ayuda a alejar energías densas y atraer calma. A menudo, esta práctica se combina con el uso de hojas de laurel o piedras protectoras como el cuarzo o la amatista para potenciar el efecto.
También existen rituales personales, como llevar un amuleto (por ejemplo, una herradura, un trébol de cuatro hojas o una moneda atada con cinta roja) para sentir una “coraza” simbólica contra la mala suerte en el día. En algunas regiones, estos objetos se colocan en la cartera, el bolsillo o cerca de la cama para reforzar la protección personal.
Además, gestos sencillos como “tocar madera” cuando se menciona algo que se desea que salga bien, son usados por muchos para neutralizar el temor a la mala fortuna. Esta creencia no se limita al martes 13, sino que es un hábito cultural más generalizado para “no tentar al destino”.
Los rituales no sólo buscan blindar contra la supuesta mala suerte, sino también atraer buena energía y bienestar, transformando la expectativa del día de miedo en una oportunidad para introspección y autocuidado. Muchos expertos en tradición popular señalan que estas prácticas tienen más un valor simbólico y emocional, ayudando a las personas a sentir un mayor control sobre el entorno y sus ansiedades cotidianas.
En definitiva, aunque el martes 13 no tiene ninguna base científica que respalde las supersticiones que lo rodean, las tradiciones y rituales asociados siguen vigentes en la cultura popular como formas de buscar protección, buena energía y tranquilidad frente a una fecha que históricamente se ha cargado de mito y simbolismo.