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Después de ocho años fuera del país, una venezolana vuelve a pensar en regresar tras la caída de Maduro

Tras la detención de Nicolás Maduro y la intervención de Estados Unidos, una residente venezolana en San Juan relató cómo atraviesa el momento político de su país, marcado por el miedo de sus familiares, la esperanza de un cambio y el deseo de regresar luego de ocho años de migración forzada.

05 de enero de 2026
Entre la esperanza y la incertidumbre: una venezolana en San Juan opina sobre la detención de Maduro. FOTO: Te lo Tengo que Decir

La detención de Nicolás Maduro y la intervención de Estados Unidos en Venezuela reactivaron expectativas, temores y emociones entre los venezolanos que viven fuera de su país. En San Juan, ese impacto se expresó a través del testimonio de Sarais Sanabria, residente venezolana y paciente oncológica, quien relató su historia en el programa Te lo Tengo que Decir, que se emite por Huarpe TV. Su palabra puso en primer plano la experiencia de quienes dejaron Venezuela hace años por la crisis política, social y económica, y hoy observan los acontecimientos con esperanza y cautela.

Sarais y su familia. FOTO: Gentileza

Sanabria vive en la provincia desde hace varios años junto a sus hijos, Sofía, de 11 años, y Santiago, de 3. En la entrevista explicó que atraviesa un tratamiento oncológico desde hace casi cuatro años y que su situación personal se combina con la distancia de su familia y las dificultades económicas. “Llevo tres años, ya voy a cuatro, remándola con el cáncer, pero gracias a Dios estoy acá y estoy bien”, señaló. Recordó además que las últimas fiestas de fin de año fueron especialmente difíciles: “Fueron unas navidades muy tristes porque estoy sola con mis niños. El 24 nos acostamos muy temprano y el primero de enero estaba muy triste, saqué el arbolito y tiré todo a la basura”.

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La salida de Venezuela y el impacto de la crisis

Sanabria contó que dejó Venezuela hace ocho años, empujada por la falta de alimentos y productos básicos. Antes de emigrar trabajaba en empresas vinculadas a útiles escolares y juguetes, pero describió que la escasez fue determinante para tomar la decisión. “No había nada de comida, nada, nada: pañales, nada”, explicó. Su esposo salió primero del país y luego ella emprendió el viaje sola con su hija, atravesando situaciones de extrema vulnerabilidad durante el trayecto.

En la entrevista remarcó que, aunque en su momento pudo salir sin mayores trabas administrativas, hoy la situación es distinta y más compleja para quienes intentan emigrar. También señaló que gran parte de su familia permanece en Venezuela y vive con miedo. “Mi mamá me pidió que no colocara nada en las redes por seguridad de ella, porque hay personas que todavía apoyan a ese gobierno y pueden intentar algo contra ellos”, relató.

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La noticia que reavivó la esperanza

La detención de Maduro y la intervención estadounidense fueron recibidas por Sanabria como un punto de quiebre. Describió el impacto emocional de conocer la noticia en medio de un cuadro de depresión. “Yo me acosté a las ocho tomándome un agua porque estaba muy mal. Al otro día, cuando vi la noticia, lo único que hice fue llorar. Lloraba y lloraba. Sentí que era lo mejor que pudo haber hecho Estados Unidos”, expresó.

Desde su perspectiva, la intervención representa una oportunidad que no existía antes. “Ya nos han quitado todo, hasta la paz. Esta era la única opción que necesitábamos”, afirmó. En ese sentido, comparó la situación con otros procesos históricos y sostuvo que, con una transición ordenada, Venezuela podría iniciar una etapa distinta. “Si le dan la oportunidad, Venezuela es libre. Ya cayó la cabeza”, dijo durante el programa.

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Expectativas de retorno y agradecimiento a Argentina

El nuevo escenario político abrió en Sanabria la posibilidad concreta de regresar a su país. Señaló que su mayor deseo es volver junto a sus hijos y reencontrarse con su familia. “La felicidad no se compra con nada. Estoy agradecida con Argentina porque me abrió las puertas por la salud, por la educación y por todo, pero acá vivo muy estresada por lo económico. No es vida para mí ni para mis hijos”, explicó.

Actualmente realiza su tratamiento en el hospital Marcial Quiroga, donde destacó el acompañamiento del personal de salud. “Estoy muy agradecida con el doctor Álvaro Yancy, los enfermeros y todos los que me ayudaron”, indicó. Sin embargo, subrayó que la ausencia de su familia pesa en su recuperación. “Necesito a los míos. Acá muchos argentinos me han dado una mano, pero después uno queda solo. Allá voy a estar con mi familia”, afirmó.

Miedo, transición y futuro político

Consultada sobre la situación actual en Venezuela, Sanabria describió un clima de temor e incertidumbre. Aseguró que sus familiares tienen dificultades para acceder a alimentos y que la gente compra lo poco que hay disponible. En relación con el futuro político, consideró necesaria una transición supervisada. “Estados Unidos no puede invadir así como así, pero tiene que estar por varios meses para que haya una transición ordenada, sin guerra interna”, opinó.

Respecto a la posibilidad de que Estados Unidos tenga un rol protagónico en el gobierno durante ese proceso, fue clara: “Yo lo tomo excelente. Para nosotros sería un regalo que nos ayuden a levantar nuestro país. Ya nos quitaron todo, hasta la paz”. Su testimonio reflejó el sentir de muchos venezolanos que, desde el exterior, siguen los acontecimientos con la expectativa de un cambio profundo y la esperanza de un regreso posible.

 

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