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Política > OPINIÓN

El sistema de salud y los reclamos que se vienen

El sistema de salud en nuestra provincia tiene una composición que la comunidad poco conoce, y es que básicamente está constituido por dos grandes integrantes: las instituciones de salud y los profesionales de la salud. Aunque en realidad también están allí las obras sociales, pero a ellas nos referiremos en otro momento.

Las instituciones son los sanatorios, clínicas y hospitales, los cuales son empresas privadas que tienen un gran capital, que son sus empleados, los cuales a su vez son, además, especializados.

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Algo que poco se sabe es que el sector de la salud es una gran fuente de trabajo, donde prestan servicio en relación de dependencia varios miles de personas y que genera mucha mano de obra indirecta.

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Imaginemos y comparemos con un hotel, pero al que hay que agregarle mayor cantidad de mano de obra porque hay cuidado personal y limpieza o sanitización. Más personal y con mayor frecuencia de veces, un ejemplo claro es el lavado de sábanas, que en una clínica se realiza no menos de tres veces más que en el mejor de los hoteles.

Estas instituciones son las que generan grandes inversiones en equipamiento tecnológico, con infraestructura edilicia, que en los últimos años ha generado empleo en el sector de la construcción con sus expansiones, ya que se ha advertido una construcción importante en algunas de ellas, que tienden a cubrir la demanda de la sociedad sanjuanina.

El gobernador Orrego, acompañado de su ministro de Minería, Juan Perea, tuvo una excelente perfomance para las inversiones en San Juan que necesita de la minería para crecer, pero para ser un gran oferente del sector minero necesita de esto para mostrar infraestructura de servicios de salud, de educación privada, conectividad, bancos, empresas de servicios metalúrgicos, alimenticios, etc.; todos eslabones necesarios para que la provincia sea el polo minero que genere grandes fuentes de trabajo genuino y se forme una economía circular que haga que la comunidad tenga un mayor bienestar.

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Volvamos a la salud.

El otro componente importante del servicio de salud son los profesionales cuyo sector está constituido por los médicos en sus distintas especialidades, y otros profesionales vinculados a la salud, los cuales desarrollan su actividad en el sector privado y público, y lógicamente son integrantes muy importantes; y son estos a quien el conjunto social los tiene identificados como los principales actores del servicio de salud, aunque lo dijimos, son importantes, pero son uno más.

Ambas partes del sistema no pueden desarrollarse sin la presencia del uno o del otro, aunque sí lo pueden hacer sin el tercer factor del componente que son las obras sociales, porque allí está la salud pública como servicio del Estado, pero sí están los otros dos: la infraestructura y el profesional.

Concentrándonos en la salud de gestión privada, hay un componente muy importante que son los costos y su administración y allí comienzan las diferencias entre ambos actores; como así también otro que tiene que ver con el riesgo y el costo de oportunidad.

Un empresario invierte en salud, se arriesga como todos los empresarios y se convierte en un agente de movimiento productivo, económico y financiero; generando fuentes de trabajo directo e indirecto, como enfermeros, administrativos, mucamas, compra de comida, insumos, gastos de lavandería, limpieza, seguridad, etc.; todos componentes necesarios para funcionar.

Desde hace varios años las empresas de la salud han sufrido un incremento de costos importantes fundamentalmente por las devaluaciones que hemos tenido, ya que gran parte de sus insumos son dolarizados.

A esto debemos sumarle la galopante inflación que sufrimos todos y cada uno de los argentinos, que en el último periodo interanual superó el 130%.

Comparando con otro sistema de gestión privada es el de educación y los colegios privados, pero que tienen una diferencia sustancial que pasa por los insumos dolarizados y la posibilidad de cierre temporal sin tener costos.

Los sanatorios y clínicas no pueden cerrar o “hacer paro”, aunque pueden reducir sus servicios, aumentar su valor, cobrar extras o fondos de complemento, pero uno tiene la opción; se va a otra clínica.

Los que si pueden “hacer paro” son los profesionales, que matriculados en general y asociados en particular a las distintas sociedades científicas, realizan corte de servicios como lo hicieron antes y esto produce perjuicios importantes que no podemos soslayar.

Se vienen tiempos de negociación fuerte, porque los honorarios profesionales están desfasados, pero también los costos de infraestructura de manera importante; entonces si las clínicas bajan las persianas, los médicos o profesionales de la salud se quedan sin lugar para ejercer su profesión; es decir atender, operar, anestesiar, curar, etc.

En tanto que si los profesionales de la salud “hacen paro”, los costos de la infraestructura de los sanatorios se mantienen, porque la luz se enciende, los administrativos atienden, las enfermeras están; y todos los costos fijos permanecen intactos, lo cual el perjuicio es muy importante y puede provocar la pérdida de generación de trabajo hacia otros sectores.

Hoy, en plena crisis necesitamos un grado de responsabilidad supremo; que no pasa por la ideología política, sino por el sentido de responsabilidad social; tenemos la obligación de mirar en panorámica y no considerarnos el “ombligo” del mundo, ni tampoco quedarnos en la vista de nuestro metro cuadrado

El diagnóstico del ministro de salud fue algo inquietante al menos, sobre todo porque se plantea un panorama de futuro cercano complicado. Tuvo respuesta de Uñac, pero no me detengo en esa pelea. La realidad que importa es que si los profesionales hacen paro, la salud privada tiembla, la pública se desmorona, los enfermos bien gracias y los sanatorios se funden.

Con esto en el sector se vienen negociaciones duras, con ambos, con los unos y los otros; la Obra Social Provincia principal actor, tendrá un rol importantísimo, pero más importante aún será la actitud responsable de los otros sectores, que bajo el principio de solidaridad necesaria deberán actuar en consecuencia.

Si se quiere, con toda la libertad del mundo, pero con responsabilidad. La crisis así lo exige. Y las circunstancias imponen tiempo y algo más de tolerancia.

Libres sin perjudicar a otro.

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