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En Davos, Milei criticó al socialismo y defendió el capitalismo
Ante líderes políticos y empresarios en el Foro Económico Mundial, el presidente Javier Milei ratificó su visión liberal, advirtió sobre los riesgos del socialismo, defendió el rol del sector privado y llamó a los Estados a reducir la intervención para impulsar el crecimiento económico.
POR REDACCIÓN
El presidente Javier Milei fue uno de los protagonistas de la jornada en el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza, donde desplegó una intensa agenda de reuniones con empresarios y brindó un discurso en el que volvió a exponer con firmeza las bases ideológicas de su Gobierno. En ese marco, ratificó sus críticas al socialismo y defendió al capitalismo de libre empresa como “el único sistema que es justo”.
Desde el inicio de su exposición, el mandatario adoptó un tono contundente. “Estoy aquí frente a ustedes para decirles de forma categórica: Maquiavelo ha muerto”, afirmó, al cuestionar las políticas públicas que —según su visión— separan la eficiencia económica de los valores éticos y morales de Occidente. En ese sentido, sostuvo que “lo justo no puede ser ineficiente, ni lo ineficiente justo”, y subrayó que justicia y eficiencia “son dos caras de la misma moneda”.
Milei advirtió que cuando se dejan de lado los valores éticos y morales, las políticas públicas no solo se vuelven injustas, sino que también conducen al colapso económico y social, con consecuencias que, dijo, podrían poner en riesgo a la sociedad occidental. En ese tramo, recordó sus discursos anteriores en Davos, donde ya había alertado que “Occidente estaba en peligro”.
Al profundizar su crítica, el Presidente afirmó que muchas de las agendas promovidas en los últimos años por organismos internacionales responden a políticas socialistas “presentadas de manera elegante”, pero con resultados “catastróficos”. “El socialismo suena muy lindo, pero siempre termina horriblemente mal”, insistió, y citó el caso de Venezuela, al que señaló como ejemplo de derrumbe económico y deterioro institucional.
En contraposición, Milei reivindicó al capitalismo de libre empresa y llamó a recuperar los valores fundacionales de Occidente, como la filosofía griega, el derecho grecorromano y las raíces judeocristianas. Enumeró como principios centrales el derecho a la vida y a la libertad, la propiedad privada y el principio de no agresión.
Durante buena parte de su discurso, el mandatario resaltó el rol de los empresarios en el desarrollo económico y afirmó que sin sector privado no hay producción ni mejora del nivel de vida. En ese contexto, cuestionó con dureza la regulación estatal y sostuvo que la intervención del Estado “mata el crecimiento económico”, al violar el derecho de propiedad y desalentar la inversión.
Por último, Milei destacó la tarea del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, y celebró las más de 13.500 reformas estructurales impulsadas por el Gobierno. “Esto es Make Argentina Great Again”, afirmó, antes de cerrar con un mensaje directo a los Estados: pidió “dejar de fastidiar” a los empresarios y permitir que el sector privado impulse el crecimiento.