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Las exportaciones de vino registraron la peor marca en más de 15 años
Ante la peor cifra de exportaciones vitivinícolas en quince años, marcada por una caída global en el consumo, las provincias de San Juan y Mendoza implementan estrategias divergentes.
POR REDACCIÓN
El sector vitivinícola argentino cerró el año 2025 con sus indicadores de exportación en su nivel más bajo desde la crisis financiera internacional de 2009. Los datos oficiales reflejan una contracción profunda tanto en el valor como en el volumen de ventas al exterior, situando a la industria ante uno de sus desafíos más complejos de las últimas décadas. Este panorama adverso ha impulsado a las principales provincias productoras, San Juan y Mendoza, a implementar estrategias diferenciadas para navegar la crisis.
Un panorama exportador crítico
Según las estadísticas publicadas por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), las exportaciones de vino durante 2025 alcanzaron un valor total de 661 millones de dólares. Esta cifra representa una caída del 7.2% con respecto al año anterior y constituye el peor registro en términos monetarios desde 2009. En paralelo, el volumen exportado también registró un marcado retroceso, con 1,9 millones de hectolitros vendidos, lo que implica una disminución del 6.8% y el nivel más bajo en dos décadas.
Este desempeño negativo se enmarca en un contexto internacional desfavorable. Analistas del sector coinciden en que existe una tendencia global a la baja en el consumo de vino, que se ha reducido aproximadamente un 12.5% en los últimos siete años. Mercados que históricamente impulsaron la demanda, como Estados Unidos y China, han mostrado una desaceleración significativa debido a factores económicos y cambios en los hábitos de consumo, afectando a los productores de todo el mundo, incluida Argentina.
Estrategias provinciales frente a la crisis
Frente a este escenario común, las provincias de San Juan y Mendoza, núcleos centrales de la producción vitivinícola nacional, han adoptado caminos distintos para sostener y reconvertir su actividad.
En San Juan, la respuesta se ha centrado en un plan estructural de reconversión y diversificación productiva. Las autoridades provinciales han presentado una iniciativa que busca transformar la base vitícola a través de tres ejes principales. El primero es la renovación varietal, promoviendo el uso de injertos para reemplazar uvas de bajo rendimiento comercial en miles de hectáreas. El segundo pilar es la modernización tecnológica del riego, dado que la mayor parte de los viñedos locales aún utiliza sistemas considerados poco eficientes, con el objetivo de optimizar el uso del agua. El tercer eje apunta a diversificar los destinos de la producción, fortaleciendo la exportación de derivados como el mosto concentrado y las pasas de uva, para reducir la dependencia exclusiva del mercado del vino.
Por su parte, la provincia de Mendoza ha optado por una estrategia de fortalecimiento financiero del sector exportador tradicional. A través de un acuerdo con el Banco Nación, se lanzó una línea de créditos por 20.000.000 de dólares destinada específicamente a los exportadores de vino, con especial foco en el vino a granel. Esta herramienta ofrece tasas preferenciales y montos de hasta un millón de dólares para grandes empresas, con el objetivo declarado de brindar liquidez y previsibilidad a las bodegas, ayudándolas a mantener su competitividad en los mercados internacionales en un contexto de precios ajustados.