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Provinciales > Historias sanjuaninas

El hombre de las 250 motos: entre rutas y leyendas, la vida de motoquero Marcelo Guerrero

A los 64 años, el agrimensor sanjuanino, Marcelo Guerrero, recuerda cada moto que pasó por su vida y los kilómetros recorridos sobre dos ruedas. De la Yamaha de su juventud a los boxes del MotoGP, su historia combina pasión, memoria prodigiosa y respeto por los grandes pilotos.

Hace 2 horas
Una campera de adquirió en su juventud y el recuerdo de subir a una de las motos de competición más precisa del mundo. (Foto Martín Britos / DIARIO HUARPE)

A sus 64 años, el sanjuanino e ingeniero agrimensor Marcelo Guerrero no solo mide terrenos, sino que cuenta la increíble historia del recorrido de miles de kilómetros sobre dos ruedas en una pasión que lo ha llevado a poseer un número de vehículos difícil de igualar. Con una memoria prodigiosa, asegura haber tenido más de 250 motos a lo largo de su vida, recordando no solo los modelos, sino también los valores a los que las compró y a quiénes se las vendió. Su vínculo con el profesionalismo es tal que planea rodar hasta que sus fuerzas no se lo permitan. De la Yamaha de su juventud a los boxes del MotoGP, su historia contada a DIARIO HUARPE combina pasión, memoria y respeto por los grandes pilotos.

El origen de una pasión en dos ruedas

Su relación con las motos empezó a los 22 años con la compra de una Yamaha XS 400 del año 80. “No tenía el dinero, le pedí a mi padre y él firmó dos documentos de USD$ 4.000 cada uno”, cuenta, remarcando que luego devolvió cada peso. A partir de esa adquisición nunca dejó de tener al menos una moto en el garaje.

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Su primer moto soñada: una Honda CB 900 F Bol d'Or dor del 1982. (Gentileza)

Entre sus máquinas favoritas se destaca la Honda 900 CB Boldor, traída desde Miami con solo 2.000 kilómetros, y la Suzuki 1.100 “aguatera”, una bestia de 145 caballos capaz de rozar los 270 kilómetros por hora. Eran los años ‘90, con el “uno a uno” que facilitaba el acceso a importados y permitía renovar con frecuencia.

Algunas de las motos que marcaron su juventud: otra Honda CBR600F modelo 2000 y una Suzuki GSX 750F . (Gentileaza)

Guerrero admite que perdió la cuenta exacta de cuántas motos tuvo, pero sostiene que recuerda casi todas las transacciones: cuánto pagó, cuánto cobró y a quién le vendió. Afirma no conocer a nadie en San Juan que haya tenido tantas motocicletas. También destaca el cambio tecnológico del sector: “Antes era 80% el piloto y 20% la moto; ahora es al revés”.

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Algunas de las motos que marcaron su juventud: Una Suzuki GSX-R 1100 W modelo 1993 y una Honda CBR600F. (Gentileza)

El lenguaje de los boxes: el hombre que tutea a los campeones

Muy pronto entendió que su pasión lo impulsaba a más. Empezó a viajar por el mundo para ver las mejores competencias y notó que a los pilotos les molestaba que mucha gente los interrumpiera con las mismas preguntas o pedidos de fotos. Entonces cambió su estrategia: tratarlos como personas normales que son muy buenas en lo que hacen, llegando incluso a decirles que prefiere fotografiar las motos antes que a ellos mismos. Su cercanía generó confianza y le abrió reconocimiento en los boxes.

Álvaro Bautista Arce (derecha) es un piloto de motociclismo español. En la categoría de 125cc resultó campeón de España en 2003, justo como lo predijo Marcelo. También tuvo un impensado elogio de San Juan de Jonathan Rea (Izquierda).

Contó que hoy en día lo conocen en eventos como el Superbike y el MotoGP. Logró entablar relación con figuras como Álvaro Bautista, multicampeón del motociclismo, con quien vivió una anécdota insólita. En 2002 le dijo sin titubear: “Si el año que viene sos campeón del mundo, yo me subo a tu moto”. Al año siguiente, cumplida la profecía, Bautista lo reconoció e invitó al sanjuanino a subirse a su Ducati Panigale V4.

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El sanjuanino se subió a la moto del campeón español justo un año después de predecirlo, similar a la de esta foto: una Ducati Panigale V4. (Gentileza)

Guerrero explicó que su técnica consistió en estudiar detalles personales de los pilotos. Lo hizo por décadas a través de revistas especializadas y hoy mediante internet, siguiendo unas 350 páginas de Instagram relacionadas con el motociclismo. A Jonathan Rea (seis veces campeón mundial) lo sorprendió diciéndole que había sacado el carnet recién a los 34 años, el pueblo irlandés donde vive y datos de su familia. Al notar ese nivel de interés, Rea dejó de lado lo que estaba haciendo y conversó extensamente con él. Incluso le confesó que el Circuito San Juan Villicum está entre los tres mejores y más técnicos del mundo, junto a Mugello y Donington Park.

Del vértigo de las "hipercarísimas" a la practicidad de los 450cc

Tras décadas arriba de máquinas potentes como la Suzuki 1.100, Guerrero experimentó un cambio al cumplir los 58 años. Entendió que disfruta igual una moto de 250cc que una de 1.000cc. Según él, la única diferencia real es la velocidad y la aceleración, pero el placer de conducir y la libertad se mantienen intactos.

En actualidad algunas de las motos que conserva: desde una Himalayan 450 de Royal Enfield hasta una Yamaha YBR125 0km. (Foto Martín Britos / DIARIO HUARPE)

Hoy considera que una moto de 450cc es suficiente para salir y pasear con comodidad. Prefiere renovar su capital con modelos más tecnológicos, pero menos costosos, como la Rouser NS400z que encargó recientemente. Tener una moto de alta gama de 30.000 dólares implica un capital “parado” difícil de vender, mientras que una colección de modelos más chicos permite recuperar dinero rápido y destinarlo a viajes u otras actividades.

Un legado que no se hereda, pero se celebra

Para Marcelo, la moto es su escape del estrés diario. Aunque sufrió caídas importantes, sostiene que nunca le tuvo miedo a la velocidad y que la clave está en la protección: casco, atención al camino y responsabilidad.

Marcelo conserva las que más les gusta, y asegura que conducirá hasta donde sus fuerzas se lo permitan. (Foto Martín Britos / DIARIO HUARPE)

"Disfruto salir solo porque paro en la ruta, tiro piedras, voy allá, vengo... soy libre", explicó. Aunque a sus hijos no les apasionan las motos, él planea seguir recorriendo kilómetros mientras el carnet se lo permita, calculando que lo hará al menos hasta los 70 años.

Por último, como mensaje para las nuevas generaciones para aquellos que se inician en el mundo de las dos ruedas, el consejo del agrimensor es empezar con lo que se pueda, sin perder el espíritu. "El que le gustan las motos, le gusta cualquier moto. Ese es el verdadero motociclista", sentenció. Para él, lo más importante es no perder nunca la pasión, porque sin ella, "ya no sirve tener un sueño".

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