País > Caridad
Un joven enólogo creó “Perro Bueno”, un vino solidario que dona a refugios
Tras viajar por el mundo y trabajar en vendimias de California y Australia, el enólogo Gerónimo Cortez regresó a Mendoza para impulsar “Perro Bueno”, un vino joven que destina el 5% de sus ganancias a refugios de animales.
POR REDACCIÓN
Gerónimo Cortez, un enólogo de 28 años que recorrió el mundo perfeccionando su oficio, decidió regresar a la Argentina para concretar un sueño que combina calidad vitivinícola y compromiso social. Desde febrero, junto a su socio Adrián Góngora, lanzó “Perro Bueno”, un vino mendocino que destina parte de sus ganancias a refugios y organizaciones que rescatan animales.
Cortez nació en Buenos Aires pero pasó su infancia en San Rafael, donde creció rodeado de viñedos y terminó formándose como enólogo y enotécnico en la Universidad Nacional de Cuyo. Tras trabajar en cosechas internacionales en California y Australia, volvió a su lugar de origen para desarrollar su propio proyecto y aportar, desde su profesión, a una causa que considera fundamental: el bienestar animal.
El primer producto de la marca es un Malbec joven, “muy bien cuidado y accesible”, que se elabora en Finca Cuadro Benegas, en San Rafael. Cortez supervisa personalmente la selección de uvas y cada etapa del proceso productivo. La identidad del vino, explicó, surgió de su amor por los perros. “Son parte de mi familia desde que tengo memoria. Quise que la marca tuviera ese concepto de fidelidad y, además, que dejara una ayuda concreta”, señaló.
Por cada venta, “Perro Bueno” dona el 5% de sus ganancias a refugios del país. Actualmente, el aporte llega al hogar “Al rescate” en San Rafael; a “Ángeles de 4 patas” en Mendoza capital; y a “El campito” en la zona norte de Buenos Aires. Las organizaciones reciben dinero, alimento balanceado o medicamentos, según las necesidades más urgentes.
El vino se distribuye en vinotecas, mercados y restaurantes de Mendoza y Buenos Aires, y el proyecto se encuentra en plena expansión. Según Cortez, los primeros balances aún son modestos, pero el objetivo es consolidar un crecimiento que permita extender la ayuda a más refugios del país. “Queremos que esto perdure. Que quienes compren el vino sepan que tienen calidad y que están colaborando con los animales”, afirmó.
Con apenas tres meses en el mercado, “Perro Bueno” tuvo una recepción muy positiva y aspira a lograr presencia nacional. Para Cortez, ese horizonte es el camino natural de un proyecto que busca unir la pasión por la vitivinicultura con la responsabilidad social.