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Con Vaca Muerta en alza y Venezuela en crisis, Argentina crece
El auge del desarrollo petrolero en Vaca Muerta y la profunda crisis de la industria en Venezuela reconfiguran el liderazgo energético de América del Sur en 2026.
POR REDACCIÓN
La Argentina está consolidando un mayor protagonismo en el mapa petrolero regional, gracias al crecimiento sostenido de la producción en la formación no convencional de Vaca Muerta, mientras la profunda crisis productiva y política de Venezuela debilita la capacidad exportadora de esa nación caribeña, tradicionalmente líder en la región.
Según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), la producción petrolera argentina trepó de un promedio de 670.000 barriles diarios en 2024 a unos 740.000 en 2025, y se proyecta que alcance alrededor de 810.000 en 2026, con Vaca Muerta aportando la mayoría de ese crecimiento.
Este avance permitió a Argentina desplazar a Colombia y ubicarse como el cuarto mayor productor de petróleo en Sudamérica, detrás de Brasil, Venezuela y Guyana, con el shale oil de Vaca Muerta representando cerca del 70% del total nacional.
La crisis venezolana, marcada por falta de inversión, deterioro de la infraestructura y sanciones internacionales que han afectado gravemente a la industria petrolera, podría llevar a una caída de su producción desde niveles cercanos a 1,2 millones de barriles diarios a menos de 300.000 hacia fines de 2026, según proyecciones citadas por consultoras. Si ese escenario se consolida, abriría una ventana para que Argentina escale aún más posiciones en el ranking regional.
El crecimiento de la producción argentina se da en un contexto global donde países fuera de la OPEP+ como Brasil, Guyana y la propia Argentina están liderando gran parte del incremento mundial de crudo, reflejando un viraje en las dinámicas tradicionales del mercado petrolero.
Analistas destacan que Vaca Muerta se convirtió en un motor clave para la expansión energética del país, no solo en volumen sino también como fuente de divisas y potenciales exportaciones a largo plazo, frente a las dificultades de países vecinos.
A pesar de este avance, expertos señalan que persisten desafíos importantes, como la necesidad de mayor inversión en infraestructura y la volatilidad en los precios internacionales del crudo, factores que seguirán marcando la evolución del sector petrolero argentino en 2026.