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Por qué Otamendi sabe festejar los 5 de julio

La coincidencia en las fechas de festejo para Nicolás Otamendi, el encargado de patear el penal decisivo que metió a la Selección Argentina en la semifinal de la Copa América.

POR REDACCIÓN

05 de julio de 2024

Un 5 de julio, pero de 2009, Vélez se consagraba campeón del torneo clausura del Fútbol Argentino. En ese entonces, un jovencito de 21 años llamado Nicolás Otamendi, festejó su primer título como futbolista con la camiseta del fortín, club en el que se formó como profesional para luego debutar en primera. 15 años después de esa celebración, el defensor argentino, volvió a festejar tras convertir el penal con el que Argentina venció a Ecuador y terminó accediendo a las semifinales de la Copa América.

Hoy Otamendi, a los 36 años, volverá a soñar en ese peregrinar eterno donde se veía levantando trofeos en La Scaloneta y que lo llevó a ser Campeón del Mundo. Sin duda, el 5 de julio de aquel 2009, cuando Vélez venció a Huracán y se consagró campeón, y este 5 de julio, con el penal convertido en Houston que trajo alivio, son fechas que el Gladiador no olvidará. 

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Después de que Messi arrancara la tanda de penales fallando con esa picadita que se estrelló en el travesaño, donde todo parecía nublarse, y el Dibu Martínez se convirtiera otra vez en héroe atajando dos penales, llegó el tiro desde los doce pasos a cargo de Otamendi y tras colocar la pelota en el arco, y hacer explotar esa algarabía de parte de los miles de argentinos que, una vez más, coparon el Estadio NRG de Houston; los abrazos interminables de los jugadores y el agradecimiento al Gran Dibu. 

Esta noche, Otamendi volverá a dormirse profundamente como lo hacía a comienzos del año 2000 apoyado en el hombro de su mamá, Silvia, en los dos colectivos (el 15 y 57) en el que viajaban dos horas de ida y dos de vuelta desde El Talar, donde vivían en una humilde casa, hasta la Villa Olímpica en el partido de Ituzaingó donde el pequeño defensor entrenaba. Así, varias horas arriba del colectivo madre e hijo se pasaban los cinco días de la semana y en ese sueño contenido, ese pibe soñaba con llegar a jugar en la primera de Vélez y en la selección argentina y ganar una Copa del Mundo. Los sueños a Otamendi se le concretaron: debutó en Vélez, donde salió campeón y se consagró como uno de los mejores defensores del mundo, pasando su calidad para defender cada pelota como si fuera la última en Porto, Atlético Mineiro, Valencia, Manchester City, Benfica. 

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