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Economía

Techint se hace más grande pese al ajuste salarial de sus trabajadores

Ternium Argentina, del Grupo Techint, adquirió la empresa Tubos Argentinos S.A. en una operación que involucró alrededor de unos 25 millones de dólares.

POR REDACCIÓN

Hace 3 horas
Mientras el CEO de Techint celebra una nueva adquisición corporativa, mantiene un duro conflicto con la UOM sobre salarios y paritarias.

En pleno verano y con un movimiento sigiloso, en una operación meticulosa, el Grupo Techint, liderado por el multimillonario Paolo Rocca, dio un fuerte golpe en el mercado corporativo del acero argentino.

Con casi 25 millones de dólares, Rocca se quedó con 44.148.349 acciones ordinarias, nominativas no endosables, representativas del 100% del capital social de Tubos Argentinos S.A. (TASA).

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No conforme con semejante adquisición, también la multinacional se llevó la totalidad de los créditos que los accionistas vendedores tenían con esta compañía, pagando otros 8,2 millones de dólares para, de esta forma, sumar a su portfolio este centro de servicios.

En concreto, se trata de una integración que es parte de una tendencia global donde las productoras de acero primario buscan ofrecer soluciones “a medida”, en lugar de vender solo commodities.

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El núcleo de negocios de TASA, es la fabricación de tubos estructurales (livianos y pesados); de conducción, perfiles (livianos y pesados); tubos bajo Norma API y, en menor escala, defensas viales y perfiles para paneles solares. La compañía posee plantas industriales en la localidad bonaerense de El Talar, y en Justo Daract, en San Luis, las cuales producen de 42.000 toneladas anuales y Ternium Argentina tenía un crédito por provisión de bienes con TASA por 984.800 dólares.

En resumen, Techint se vuelve más grande de lo que ya es, al convertirse en propietario del 100% de las acciones de TASA, consolidando su posición como el mayor fabricante de acero del país. En cosecuencia, esta adquisición permite al Grupo Techint integrar verticalmente la producción de tubos con costura y perfiles, expandiendo su catálogo para los sectores de construcción, agro e infraestructura.

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Con esta operación, además, Ternium-TASA se asegura sumar inversiones para la modernización de sus líneas de producción y permitir nuevas oportunidades para sus productos, lleguen a mercados regionales tanto en Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil.

Esta compra ocurre en un contexto de gran deterioro de la actividad industrial, en los sectores de la pequeña y mediana actividad, pero se evidencia una mayor concentración de oligopolios de los que Techint es casi el único capaz de colmar todos los eslabones del circuito del mercado siderúrgico, blindando sus cadenas de suministro y asegurandose la demanda interna.

En este sentido, al controlar el proceso desde el alto horno hasta el tubo estructural, Ternium reduce su exposición a las fluctuaciones de demanda de terceros.

En definitiva, el deal le permite a Ternium pasar a controlar el destino de una empresa cuya columna vertebral es su planta industrial, equipada con tecnología de alta precisión para el conformado de metales, en donde usa bobinas de acero laminado (en caliente, en frío y galvanizado) como materia prima.

Paritarias y salarios pisados

Aunque el Grupo Techint anunció como positiva esta reciente adquisición y expansión de sus operaciones, el conflicto sindical no deja de tener alta tensión, por las condiciones salariales y la falta de interés en resolver la paritaria con la Unión Obrera Metalúrgica.

Pero la disputa no es solo salarial, sino que se ha convertido en una pulseada política y simbólica entre el líder del gremio, Abel Furlán, y el CEO del holding, Paolo Rocca.

Mientras que la UOM logró cerrar un acuerdo para la rama metalmecánica general (Rama 17) con un aumento del 14% remunerativo para el trimestre enero-marzo 2026, la Rama 21 (siderúrgicos) quedó excluida. Techint, que lidera la Cámara Argentina del Acero, se niega a replicar los acuerdos de la rama general, ofreciendo porcentajes que el gremio considera “salarios de hambre” frente a la inflación acumulada.

Furlán ha denunciado que muchos trabajadores siderúrgicos tienen sus ingresos prácticamente estancados desde mediados de 2024, lo que ha generado una pérdida del poder adquisitivo crítica frente a los índices actuales de inflación.

El foco más caliente está en la planta de Ternium (ex Somisa) en San Nicolás. Techint ha iniciado un proceso de recorte de personal en empresas tercerizadas (como Harsco, Loberaz y otras), lo que afecta a más de 200 familias. En los últimos meses, la empresa amenazó con apagar el alto horno de la planta General Savio por falta de competitividad y por el conflicto gremial. Para la ciudad de San Nicolás, esto es una señal de alarma máxima, ya que detener el horno implica una paralización técnica casi irreversible a corto plazo.

Sin embargo, el gobierno nacional ha demorado la homologación de acuerdos previos, lo que permite a las empresas no liquidar los aumentos. La UOM acusa a Techint de presionar a la Secretaría de Trabajo para que no valide las subas. Si no hay respuestas positivas para destrabar el conflicto, el gremio advirtió que iniciará un paro nacional siderúrgico que afectaría a todas las plantas del país.

UOM exige que el Ingreso Mínimo Global de Referencia (IMGR) se actualice de forma urgente, ya que actualmente se fijó en $1.004.438 para otras ramas, pero los siderúrgicos pretenden un piso superior debido a la complejidad de su tarea.

 

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