Economía > Planta paralizada
Trabajadores de Fate no descartan tomar la fábrica tras el cierre
Tras el anuncio del cierre y el despido de 920 empleados, trabajadores de Fate permanecen dentro de la planta de Virreyes y el gremio advirtió que no descarta avanzar con la toma del establecimiento para exigir la reapertura.
POR REDACCIÓN
La tensión escala en la planta de Virreyes de Fate luego de que la empresa anunciara el cierre definitivo y el despido de 920 trabajadores. Con delegados y operarios dentro del predio y un fuerte operativo policial en el perímetro, el gremio advirtió que podría avanzar con la toma de la fábrica si no se revierte la decisión.
El secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático de Argentina (SUTNA), Alejandro Crespo, confirmó que permanece dentro del establecimiento junto a otros trabajadores y fue contundente: “Vamos a pelear hasta que se vuelva a arrancar la fábrica. No se descarta absolutamente nada”.
El anuncio del cierre se conoció de manera abrupta. Según denunciaron los empleados, se enteraron al llegar a la planta. “Hoy, a las cinco de la mañana, nos enteramos por un comunicado pegado en la puerta de la empresa”, relató el trabajador Sebastián Tesoro. La notificación —aseguraron— fue el único canal oficial utilizado por la firma.
Permanecen dentro del predio
Un grupo de operarios y delegados decidió ingresar y mantenerse en el interior de la planta como medida de resistencia. Afuera, otros trabajadores realizan asambleas permanentes en un clima de incertidumbre.
“Estamos dentro de forma pacífica. No vamos a parar hasta pelear por conservar nuestros puestos de trabajo”, sostuvo Tesoro, quien además calificó el cierre como “completamente ilegal, sin carta documento ni previo aviso”.
Desde el gremio entienden que la medida empresarial constituye una presión en medio de un conflicto salarial que lleva más de un año. “Estamos en el marco de una pelea paritaria que está congelada hace catorce meses”, indicó el operario, y rechazó que exista una crisis productiva: “Venimos produciendo seis mil, siete mil cubiertas todos los días. Los últimos tres balances salieron positivos”.
Intervención policial y causa judicial
La Policía informó que un grupo de trabajadores ingresó al predio tras cortar el alambrado perimetral “con intenciones de tomar la fábrica”. En ese contexto, se dispuso custodia en el perímetro y se labraron actuaciones por “turbación de la propiedad”.
El delegado Miguel Ricciardulli denunció represión y uso de balas de goma durante el operativo. “Estamos defendiendo los puestos de trabajo y reclamando que la empresa revierta esta situación, porque notificó de manera totalmente desleal y no agotó las instancias”, afirmó.
En paralelo, la situación judicial del conflicto podría escalar si la ocupación del establecimiento se profundiza. Desde el sindicato ratificaron que evaluarán “todas las acciones necesarias” para revertir el cierre.
Con la planta paralizada y negociaciones informales en curso, el escenario permanece abierto. La posibilidad de una toma efectiva de la fábrica se mantiene sobre la mesa mientras los trabajadores insisten en que no abandonarán la lucha por sus empleos.